mardi 8 février 2011

LA NUEVA SIMULTANEIDAD HISTÓRICA.

El fin de la modernización y el comienzo de otra historia mundial.


El debate sobre la globalización parece haber llegado actualmente a un estado de agotamiento. Eso no se debe a una extenuación del proceso subyacente, sino a la falta de aire para nuevas ideas interpretativas. Casi nadie se atreve a hablar del fin de la historia de la modernización. Es cierto que mientras tanto ya se escribieron bibliotecas enteras sobre el hecho de la globalización del capital (la dispersión transnacional de las funciones económicas) quedando diluida la separación entre la economía nacional y el mercado mundial y, con ella, todo el marco referencial anterior. Pero las consecuencias a sacar de ese reconocimiento se retrasaron hasta ahora la mayor parte de las veces. Los antiguos conceptos van todavía a remolque, aunque ya no correspondan a la nueva realidad.
Durante largo tiempo fue considerado el sumum de la reflexión crítica hacer valer la particularidad nacional frente a la universalidad abstracta del moderno modo de producción capitalista. En los años 70, el llamado eurocomunismo afirmaba que la teoría marxista había sido frecuentemente demasiado universal y, por consiguiente, debía ser finalmente "concretada" en términos nacionales, a fin de crear un socialismo popular con los "colores" de Francia, de Alemania, de Italia etc. Pero ese enunciado ya era reaccionario en el mismo momento de su formulación. En el proceso de la globalización, la relación acabó invirtiéndose. La propia particularidad nacional se convirtió en abstracción vacía, todavía presente, es verdad, pero solo como sedimento de una época ya pasada. La historia es nacional solamente a título de historia del pasado, pero no ya del futuro. De ahora en delante ya no habrá más historia francesa, alemana, brasileña, china... La concreción histórica en el espacio referencial inmediato de la sociedad mundial ya no se referirá más en el futuro a las particularidades y a los contextos nacionales, sino a los transnacionales. Eso se aplica también (y directamente) a identidades culturales, movimientos sociales y conflictos "post-políticos".
La comunidad nacional violentada no es, sin embargo, la única característica esencial de la época pasada que se vuelve obsoleta. La estructura espacial de las particularidades nacionales recíprocamente delimitadas estaba también encadenada a una estructura temporal de etapas del desarrollo capitalista recíprocamente delimitadas. El universo de las naciones era un universo de no-simultaneidad histórica. Visto que el moderno sistema productor de mercancías solo se había extendido gradualmente a partir de Europa en los siglos XIX y XX, las diversas edades del capitalismo se encontraron inmediatamente unas al lado de las otras. Lo que todavía era el futuro para unos era para otros el presente o enseguida el pasado. Ese desnivel del tiempo histórico produjo por si solo el paradigma del "desarrollo", que en las categorías capitalistas se presentaba como una carrera de recuperación de los retrasados históricos. Gran Bretaña, Alemania y otros países continentales europeos pasaron en el siglo XIX por una "modernización recuperadora" similar; en el siglo XX, frente a Occidente, Rusia, China y los países excoloniales del sur global se limitaron a repetir la misma cosa. La nación se convirtió aquí en el espacio específico de la no-simultaneidad histórica.
El movimiento obrero occidental clásico también estuvo determinado por un paradigma análogo; solo que aquí la "modernización recuperadora" no se refería, o por lo menos no en primera línea, a la posición de la propia nación frente a las naciones más avanzadas, sino sobretodo a la posición jurídica y política del trabajador asalariado frente a otras clases sociales, en el interior de la misma nación. Estaba en juego el "reconocimiento" de los asalariados como sujetos jurídicos de su fuerza de trabajo y como plenos ciudadanos. El derecho de voto universal e igual, la igualdad jurídica de las mujeres, el derecho de huelga, la libertad de asociación, la libertad de reunión y la autonomía en la negociación salarial eran contenidos importantes de esa "modernización recuperadora" ligada a las relaciones sociales internas, que solo se consiguió, incluso en los países occidentales más avanzados, en el curso del siglo XX. El reconocimiento externo de los retrasados históricos del este y del sur, como naciones en el mercado mundial, correspondía al reconocimiento político y jurídico interno de los asalariados como ciudadanos y sujetos de derecho.
Pero ese reconocimiento fue, en cierto sentido, una trampa histórica. Pues, en la medida en que las sociedades de las diversas regiones mundiales fueron confirmadas y establecidas como sujetos formales del capitalismo de la misma manera que los asalariados individuales, estaban de este modo también condenadas inevitablemente a las formas nacionales y sociales del moderno sistema productor de mercancías. Tanto los Estados de la "modernización recuperadora" como los partidos obreros y los sindicatos nacionales sufrieron una mutación, pasando a ser ejecutores de las falsas "leyes naturales" de ese sistema. Bajo las condiciones de la globalización, no les queda a todos ellos nada más que administrar de manera más o menos represiva la crisis capitalista. Lo que la social-democracia ya había practicado previamente desde la Primera Guerra Mundial se repite ahora a escala global.
Tal vez se piense que ese desarrollo negativo empalideció la gloria de la "liberación nacional" y de los partidos obreros nacionales. En cierto modo también es así. En todo el mundo arde una fuerte insatisfacción con las instancias políticas de la izquierda tradicional, que perdieron por completo su calidad de oposición justamente en la hora de la nueva crisis mundial, puesto que permanecieron ligadas a los paradigmas de la "modernización recuperadora", vaciados ya de sustancia. Pero esos paradigmas están arraigados tan profundamente que siguen siendo eficaces hasta entre los propios descontentos. Hay algo de fantasmático en la manera como la nueva oposición, dirigiéndose contra la ex-oposición ingresada en la representación del sistema dominante, se atiene ciegamente a los patrones obsoletos del universo sumergido de la no-simultaneidad. La crítica a la coadministración de la crisis en la que participan los antiguos movimientos de liberación nacional y los partidos obreros tradicionales que llegaron al poder, se revela así débil y poco fidedigna, ya que quiere repetir en el contenido, una vez más, lo que objetivamente fracasó hace mucho tiempo.
Esto es más llamativo en el movimiento mundial contra la globalización, con sus protestas, fórums sociales y conferencias en Porto Alegre, Paris, Berlín etc. Ese movimiento está por un lado organizado de forma transnacional, pero, paradójicamente, cuenta, además de sus miembros, con articulaciones partidistas nacionales junto a los grupos operantes en el ámbito transnacional; entre ellas hay incluso aquellas cuyas organizaciones maternas se encuentran en el gobierno y ejecutan exactamente las "leyes económicas" contra cuyos efectos lucha el movimiento social global.
Pero el contenido de la mayoría de las reivindicaciones es el que principalmente permanece extraño por completo al proceso de la globalización. Parcialmente transnacional por lo menos según su forma, al movimiento le gustaría alcanzar una "regulación política" de los mercados financieros y de las condiciones generales de la producción de mercancías y de la distribución, aunque la lógica de una tal regulación estuviera ligada al marco del Estado nacional. Por lo tanto se quiere reanimar, a partir de ese momento incluso en el ámbito global, justamente el procedimiento que ya fracasó históricamente en el ámbito del Estado nacional, el único adecuado para él. Es una opción irremediablemente anacrónica e irreal.
Esa crítica reductora continua partiendo implícitamente de que las sociedades todavía podrían "crecer" en el marco de la modernidad burguesa, a pesar de que la globalización y la tercera revolución industrial ya han reventado ese marco. Eso se aplica también a las suposiciones de fondo económicas y filosóficas, que se revelan igualmente anacrónicas.
En el aspecto económico se trata de la expectativa de que la masa gigantesca de fuerza de trabajo global y barata representaría todavía una reserva para la valorización del capital, ahora ya no bajo la forma de un desarrollo nacional sino bajo la forma de capital globalizado transnacional. Los unos esperan y los otros temen que pueda surgir de ahí, una vez más, una era de explotación tradicional. En parte esa alternativa se apoya en el concepto de " productividad social media ". Ese grado medio de cientificación de la producción es relativamente alto en los países capitalistas desarrollados y relativamente bajo en los países de la periferia. Se espera pues que se produzca con la globalización creciente una nueva media de productividad en el ámbito mundial, que sería más baja en comparación con la actual media occidental y más alta en comparación con la actual del este y del sur. Sobre la base de ese nuevo standard, se cree que será posible absorber una parte considerable de la reserva momentáneamente inutilizada de la fuerza de trabajo global en el proceso de valorización del capital.
Pero ese cálculo no funciona. ¿Cómo se mide la media de la productividad? Se mide de acuerdo con el grado medio de la cientificación tecnológica de la producción. Sin embargo es decisivo el marco al que se refiere realmente esa media. Es inequívocamente el marco económico-nacional de la producción social. Solo en el espacio interno de una economía nacional se aplican las condiciones-limite comunes que pueden producir de modo general algo como una "media social". Forman parte de ello un nivel común de desarrollo de la infraestructura, del sistema de educación etc. En el ámbito del mercado mundial, sin embargo, no existen condiciones-limite comunes de esa especie. Por ese motivo, tampoco se puede establecer un nivel medio global de productividad. La relación de las naciones o de las regiones mundiales en el mercado mundial no presenta ninguna analogía con las empresas dentro de una economía nacional. De ese modo, en el marco global se impone forzosamente el nivel de productividad de los países industriales más antiguos de Occidente, más desarrollados en términos capitalistas. En la misma medida en que el espacio nacional se vuelve objetivamente obsoleto por causa de la globalización, ese nivel forma el criterio global inmediato y sin filtro para todos los participantes del mercado. Es ilusoria la esperanza de que, en el nuevo sistema transnacional de referencias, la media de la productividad social media llegue a disminuir y que la fuerza de trabajo inutilizada se articule de nuevo más fácilmente en la producción.
En el aspecto filosófico, una expectativa análogamente anacrónica determina el pensamiento de los insatisfechos. Porque la filosofía del llamado Iluminismo, cuyos fundamentos se sentaron en el siglo XVIII, es considerada todavía el horizonte infranqueable de las ideas. Se hacen la cuenta de que el mundo podría, también en ese sentido, seguir desenvolviéndose en el marco de la modernidad burguesa. En cuanto a esto, la nueva oposición no da precisamente ningún paso más allá de la vieja. Pero el paradigma del Iluminismo está igualmente agotado en cuanto a la economía del moderno sistema productor de mercancías, del que fue simplemente la expresión filosófica. Las ideas iluministas centrales de "libertad", "igualdad" y de "auto-responsabilidad" del "individuo autónomo" están, según su concepto, talladas para la forma capitalista del sujeto del "trabajo abstracto" (Marx), de la economía empresarial, del mercado totalitario y de la competencia universal. Libertad e igualdad en el sentido del Iluminismo fueron siempre idénticas a la autosumisión de los hombres a las formas sociales del sistema capitalista.
La lucha del movimiento obrero clásico y de los movimientos de liberación nacional por el "reconocimiento" jurídico y político podía apelar a la filosofía del Iluminismo porque solo tenía por objetivo entrar y crecer en esas formas, cuya condición-limite social fue formada por la nación exactamente como en el aspecto económico. Solo hay sistemas nacionales de derecho burgués. Al reventar el marco nacional, la globalización hace obsoleta no solo la forma económica, sino también la forma jurídica y política del sujeto burgués. Con eso la filosofía del Iluminismo está históricamente acabada. No tiene ningún sentido invocar de nuevo el idealismo de la libertad burguesa, pues para esa especie de libertad no hay ningún espacio más de emancipación. Esto se aplica también a las regiones mundiales que nunca fueron más allá de los comienzos dictatoriales de una universalización de la forma moderna del sujeto. Como la productividad económica, también la subjetividad burguesa se mide por el standard global homogéneo, donde no caben la mayoría de los seres humanos.
Evidentemente el nuevo movimiento social en todo el mundo todavía no tomó conciencia de esas condiciones. La constitución de las estructuras transnacionales del capital es idéntica a una época de simultaneidad histórica. A pesar de que las situaciones desde el punto de partida, heredadas del pasado, sean distintas, los problemas del futuro solo pueden ser formulados como problemas comunes a una sociedad mundial inmediata. De acuerdo tanto con la forma como con el contenido, los viejos paradigmas de la izquierda son obsoletos: nación, regulación política, reconocimiento burgués, Iluminismo. La crítica debe ser más profunda y entender los presupuestos represivos de esos conceptos en lugar de reclamar sus ideales. De lo contrario cae en el vacío sin efecto alguno. 

Original alemán Die neue historische Gleichzeitigkeit. Das Ende der Modernisierung und der Beginn einer anderen Weltgeschichte. Publicado en el periódico "Folha de São Paulo", domingo 25 de enero de 2004, con el título de A nova simultaneidade histórica. A crítica precisa apreender os pressupostos repressivos dos obsoletos paradigmas da esquerda.
Traducción de Luiz Repa. Traducción del portugués al español: Contracorriente: m.vallseca + @telefonica.net



Un Castor italien

Depuis 2007, l'Italie exporte ses déchets radioactifs en France. Dimanche 6 février, un train transportant un container de combustible usé italien hautement radioactif quittera le site de stockage d’Avogadro (Piémont) pour rejoindre le terminal ferroviaire de Valognes (Manche). En France, il traversera la Savoie, l'Ain, la Saône-et-Loire, la Côte-d'Or, l'Yonne, la Seine-et-Marne, l'Essone, le Val-de-Marne, les Yvelines, l'Eure, le Calvados et la Manche. En région parisienne, il empruntera les voies du RER. Ces déchets seront ensuite acheminés par la route à l'usine AREVA de La Hague pour y être - selon le terme employé par AREVA - "traités", puis repartiront à une date indéterminée en Italie, où aucune solution n'existe pour les accueillir.
Non seulement le traitement à l'usine de La Hague ne diminue pas la radioactivité des déchets mais il augmente leur volume. Ainsi ce transport de déchets très radioactifs est insensé : il expose les populations sans autre motif que de faire tourner l'usine d'Areva à La Hague. Le gouvernement italien souhaite relancer le nucléaire, contre la volonté de la majorité de la population qui a décidé la sortie du nucléaire par référendum en 1987, les autorités italiennes envoient ces déchets extrêmement radioactifs loin de leur territoire, espérant ainsi retarder et masquer la problématique de l'impossible gestion des déchets nucléaires

Le 1er juillet 2008 au Molay-Littry, les militant-e-s du Ganva s'étaient déjà mobilisé-e-s en bloquant un convoi en provenance d'Italie. Ils ont été condamné-e-s au pénal à 2500 euros d'amende chacun-e (dont 2000 avec sursis). Au civil, la SNCF a été déboutée de sa demande de 7700€ de dommages et intérêts.
Plus récemment les 7 militant-e-s ayant participé au blocage du train de déchets nucléaires le 5 novembre dernier ont été reconnu-e-s coupables des chefs d'inculpations d'entrave à la circulation et de préjudice d'image. La procédure en nullité requise par la défense a été rejetée, les militant-e-s ont donc été condamné-e-s à un mois d'emprisonnement avec sursis et 1000€ d'amende. Au civil, les militant-e-s sont condamné-e-s à verser 1€ de dommages et intérêts à Areva et 20 500€ à la SNCF. 1000€ de frais de justice ont été accordés aux deux parties civiles.
Les peines prononcées par le tribunal sont totalement disproportionnées et témoignent de la volonté de l'état de réprimer sévèrement les militant-e-s nonviolent-e-s du Ganva. Elles s'inscrivent dans la continuité des violences policières infligées aux cinq militant-e-s lors de leur désentravement, trois d'entre eux avaient été grièvement blessés aux mains et garderont des séquelles à vie.
Nous avons aussitôt fait appel de cette décision.
La répression, qu'elle soit policière ou judiciaire, renforce notre détermination à nous opposer fermement à cette société nucléaire qui a toujours été imposée par la force.
Mobilisons nous sur tout le parcours!
Horaires du transport :

Lundi 7 février                                                                     
http://ganva.blogspot.com
- 7h06 passage frontière, Savoie
- 8h00 Modane, Savoie
- 8h19 Saint-Michel-De-Maurienne, Savoie
- 8h30 - 8h33 Saint-Jean De Maurienne, Savoie
- 8h42 Saint-Avre, Savoie
- 8h51 Epierre, Savoie
- 8h57 Aiguebelle, Savoie
- 9h06 Saint Pierre D’Albigny, Savoie
- 9h13 Montmelian, Savoie
- 9h22 Chambéry, Challes Les Eaux, Savoie
- 9h31 - 9h32 Aix Les Bains, Savoie
- 9h44 Vions, Savoie
- 9h50 - 9h51 Culoz, Ain
- 9h58 Virieu-Le-Grand, Ain
- 10h15 Tenay, Ain
- 10h19 Saint Rambert-En-Bugey, Ain
- 10h27 - 20h28 Ambérieu-En-Bugey, Ain
- 20h37 Pont D’Ain, Ain
- 20h52 Bourg En Bresse, Ain
- 21h03 Beny, Ain
- 21h13 - 21h15 Saint Amour, Jura
- 21h30 Louhans, Saône-et-Loire
- 22h34 - 23h08 Perrigny-Gevrey, Côte d’Or
- 23h14 Plombières-Lès-Dijon, Côte d’Or
- 23h22 - 23h25 Malain, Côte d’Or
- 23h31 Blaisy-Bas, Côte d’Or
- 23h58 Ménétreux-Le-Pitois, Côte d’Or
mardi 8 février 
 - 0h00 Ménétreux-Le-Pitois, Côte d’Or
- 0h10 Montbard, Côte d’Or
- 0h19 - 0h22 Aisy-Sous-Thil, Côte d’Or
- 0h30 Nuits, Yonne
- 1h03 Tonnerre, Yonne
- 1h21 - 1h24 Saint-Florentin, Yonne
- 1h33 - 1h36 Migennes, Yonne
- 2h10 - 2h10 Sens, Bourgogne
- 2h30 - 2h36 Montereau-Fault-Yonne, Seine-et-Marne
- 2h52 Héricy, Seine-et-Marne
- 3h03 - 3h05 Melun, Seine-et-Marne
- 3h07 Le Mée-Sur-Seine, Seine-et-Marne
- 3h10 Cesson, Seine-et-Marne
- 3h13 Savigny-Le-Temple, Seine-et-Marne
- 3h16 Lieusaint, Seine-et-Marne
- 3h19 Comps-La-Ville, Seine-et-Marne
- 3h22 Boussy-Saint-Antoine, Essonne
- 3h23 Brunoy, Essonne
- 3h25 Yerres, Essonne
- 3h26 Montgeron, Essonne
- 3h33 - 6h07 Villeneuve-Saint-Georges
- 6h11 Vigneux-Sur-Seine, Essonne
- 6h12 - 6h21 Juvisy-Sur-Orge, Essonne
- 6h23 - 6h24 Savigny-Sur-Orge, Essonne
- 6h27 Epinay-Sur-Orge, Essonne
- 6h31 Balizy, Essonne
- 6h33 Chilly-Mazarin, Essonne
- 6h34 Longjumeau, Essonne
- 6h40 Massy, Essonne
- 6h45 Igny, Essonne
- 6h47 Bièvres, Essonne
- 6h50 - 6h54 Jouy-En-Josas, Yvelines
- 6h56 Les Loges-En-Josas, Yvelines
- 7h02 - 7h04 Versailles, Yvelines
- 7h06 - 7h07 Saint Cyr L’Ecole, Yvelines
- 7h09 Fontenay-Le-Fleury, Yvelines
- 7h13 Villepreux, Yvelines
- 7h15 - 7h18 Plaisir, Yvelines
- 7h22 Beynes, Yvelines
- 7h26 Mareil-Sur-Mauldre, Yvelines
- 7h27 Maule, Yvelines
- 7h31 Nézel, Yvelines
- 7h34 Epône, Yvelines
- 7h43 - 7h46 Mantes-La-Jolie, Yvelines
- 7h53 Ménerville, Yvelines
- 8h01 Bréval, Yvelines
- 8h07 Gilles, Eure-et-Loire
- 8h11 Bueil, Eure
- 8h32 Le Viel-Evreux, Eure
- 8h33 Evreux, Eure
- 8h38 Conches-En-Ouche, Eure
- 8h44 La Bonneville-Sur-Iton, Eure
- 8h49 Beaumont-Le-Roger, Eure
- 8h56 Serquigny, Eure
- 9h05 Bernay, Eure
- 9h20 - 9h39 Lisieux, Calvados
- 9h45 Mézidon-Canon, Calvados
- 9h55 Moult, Calvados
- 9h56 Frénouville, Calvados
- 9h57 - 10h00 Caen, Calvados
- 10h09 Bretteville-L’Orgueilleuse, Calvados
- 10h18 Audrieu, Calvados
- 10h28 Bayeux, Calvados
- 10h37 Le Molay-Littry, Calvados
- 10h47 Lison, Calvados
- 10h58 Carentan, Calvados
- 11h10 Chef-Du-Pont, Calvados
- 11h20 Valognes, Calvados

lundi 7 février 2011

Naissance d'un nouveau pays: Le Sud-Soudan

 98,8% pour la sécession

Cette région d'Afrique a deux spécificités historiques:
- C'est une zone de résistance à l'Islam proche de l'Éthiopie chrétienne qui dans le passé a connue une succession de royaume chrétiens.
- C'était  une région pourvoyeuse d'esclaves noirs pour les puissances Arabo-islamiques.
La géographie est celle d'une gigantesque zone inondable pendant la saison des pluies et par conséquent de transhumance nord-sud pour ses pâturages et sud-nord pour fuir les pluies et les terres détrempées. Mais surtout la région regorge d'hydrocarbures (pétrole) et de minerais peu ou pas exploitées. Toutes les grandes compagnies mondialisées y sont présente malgré le manque d'infrastructures ( 60 km de routes goudronnées pour un pays de 600.000 km2).

Le Sud-Soudan a voté à 98,83% en faveur de la sécession, selon les résultats définitifs officiels rendus publics ce soir par la commission référendaire. Cette annonce était une simple formalité puisque les résultats préliminaires complets publiés le 30 janvier avaient déjà indiqué que 98,83% des Sud-Soudanais avaient voté pour l'indépendance de leur région, appelé ainsi à devenir en juillet un nouvel État. Les résultats, affichés sur  écrans  à Khartoum, montrent que sur les 3.837.406 votes valides, seulement 44.888, soit 1,17% étaient en faveur du maintien de l'unité avec le Nord. Le référendum, qui s'est tenu du 9 au 15 janvier, était un élément clé de l'accord de paix qui avait mis fin en 2005 à plus de deux décennies de guerre civile meurtrière entre le Nord, principalement musulman et arabe, et le Sud, principalement chrétien et noir.

Les États-Unis ont salué lundi le vote des Sud-Soudanais en faveur de l'indépendance lors d'un référendum, la Maison Blanche estimant qu'il représentait l'avènement d'"une aube nouvelle dans la région". Et beaucoup de pétrole pour faire carburer l'Amérique...

A Juba, principale ville du Sud-Soudan, des centaines de personnes rassemblées près du mausolée de John Garang, leader historique de la rébellion sudiste décédé en 2005, ont accueilli dans la liesse l'annonce des résultats, retransmise via un écran. Le chef de l'ONU, Ban Ki-moon, a salué la "grande réussite" du référendum et loué les gouvernements de Khartoum et du Sud-Soudan "pour avoir rempli leur engagement de maintenir la paix et la stabilité pendant cette période cruciale". Le président de la région semi-autonome du Sud-Soudan, Salva Kiir, soulignait lui que l'indépendance du Sud n'était "pas la fin de la route, parce que nous ne pouvons pas être ennemis". Il a promis de permettre la libre circulation des biens et personnes entre les deux pays, de contribuer à faire annuler la dette étrangère du Soudan et à faire lever les sanctions économiques prises par les Etats-Unis contre Khartoum. Le chef de la diplomatie européenne Catherine Ashton a souligné pour sa part que "l'Union européenne souhait(ait) développer un partenariat étroit et de longue durée avec le Sud-Soudan". Beaucoup trop de bonnes fées autour du bébé pour que cela soit honnête...

Un Libertaire sur la Place Tahrir au Caire


Témoignage sur les débuts de la révolte (avant le 4 février 2011):
Peux-tu s’il te plaît nous dire qui tu es et à quel mouvement tu appartient?
- Je suis Nidal Tahrir de Black Flag, un petit groupe d’anarcho-communistes en Égypte.
Le monde regarde l’Égypte et est solidaire des événements. Cependant, à cause de la coupure du réseau Internet, les informations sont très dures à trouver. Peux-tu nous dire quels événements ont eu lieu la semaine passée en Égypte. À quoi ça ressemblait de ton point de vue?
- La situation à cet est instant vraiment cruciale en Égypte. Cela avait commencé par une invitation à une journée de contestation contre le régime de Moubarak le 25 janvier. Personne ne s’attendait à une invitation pour une journée de contestation, de la part d’un groupe Facebook, pas vraiment organisée et appelée «Nous sommes tous Khalid Said» (Khalid Said était un jeune égyptien qui a été tué par la police de Moubarak l’été passé à Alexandrie), c’était le mardi où tout a commencé, l’étincelle qui a mis le feu à tout le reste. Ce mardi, il y a eu des grandes manifestations dans la rue de toutes les villes égyptiennes, le mercredi le massacre a commencé. Il a commencé lorsque se terminait le sit-in sur la place Tahir, très tard dans la nuit de mardi et a continué lors des jours suivants, spécialement à Suez. Suez a une valeur toute particulière au cœur des égyptiens. C’était le centre de la résistance contre les sionistes en 1956 et 1967, dans le même district. Suez a combattu les troupes de Sharon dans la guerre israélo-palestinenne. La police de Moubarak a perpétré un massacre - 4 personnes ont été tuées, 100 blessées, avec des gaz lacrymogène, des balles en caoutchouc, des lances-flammes et une étrange substance jaune, peut-être du gaz moutarde, projeté des airs. Vendredi a été appelé le Jumu’ah de la rage - Jumu’ah est le nom arabe de vendredi. C’est la fin de semaine nationale en Égypte, dans beaucoup d’autres pays musulmans aussi. C’est un jour sacré de l’Islam parce les grandes prières ont lieu ce jour, appelées les prières de Jumu’ah. Il était planifié d’aller aux manifestations après les prières, à midi, mais la police a essayé d’arrêter ces marches avec toute sa puissance et sa violence. Il y a eu pas mal d’accrochages au Caire (dans le centre-ville, à Mattareyaf, dans l’Est du Caire), dans toute l’Égypte, spécialement à Suez, Alexandrie, Mahalla (dans le delta du Nil, un des centres des classes laborieuses). En plein soleil de midi, le peuple a marché au Caire en direction du centre-ville, pour se rendre à un sit-in sur la place Tahir, pour demander la fin du régime de Moubarak, en chantant le slogan «Le peuple demande la fin du régime». En fin d’après-midi, vers 17h, Moubarak a décrété un couvre-feu et a déployé l’armée dans les villes égyptiennes. Le couvre-feu a été suivi d’un plan orchestré par la police, pour laisser des criminels et voyous appelés Baltagayyah s’échapper. La police a orchestré l’évasion à grande échelle de criminels dans de nombreuses prisons égyptiennes afin d’effrayer le peuple en Égypte. Pas de police, plusieurs troupes armées incapable de contrôler les rues, les gens étaient effrayés. Cela a été suivie par une série de nouvelles sur la télévision égyptienne, les radio, les journaux à propos de pillages dans de nombreuses villes et de tirs sur des personnes. Les gens ont organisé des «comités populaires» pour sécurisé chaque rue. C’était bienvenu pour le régime qui voulait faire peur à la population avec l’instabilité du pays, mais c’est aussi grâce à ces troubles que nous avons pu commencer à construire les conseils ouvriers.
Depuis Mercredi, il y a eu des affrontements entre pro et anti-Moubarak. Est-ce que cela décrit correctement la réalité? Qui sont ces «supporters de Moubarak»? Quel impact ont eu ces affrontements sur l’attitude de classe laborieuse égyptienne?
- C’est absolument faux de présenter ces affrontements comme des affrontements entre pro et anti-Moubarak. Les pro-Mubarak étaient constitués en majorité par des Baltagayyah et la police secrète, dans le but d’attaquer les contestataires sur la place Tahir. Cela a uniquement commencé après le discours de Moubarak hier, après celui d’Obama. Personnellement, je pense que Moubarak a sentit le ciel lui tomber sur la tête et son sang n’a fait qu’un tour. Il se sent comme Néron et veut brûler l’Égypte avant de la quitter, essayer de faire croire aux gens qu’il était un facteur de stabilité, de sûreté et de sécurité. Dans ce sens, il a réellement réussit à progresser - une sainte alliance nationale a été formée contre les Tahrites (les contestataires de la place Tahir) et la «commune de la place Tahir». Bon nombre de gens, spécialement ceux de la classe moyenne, ont affirmé qu’il fallait mettre fin aux manifestations à cause du risque de voir l’Égypte brûler, la famine commencer, mais évidemment tout cela n’est pas vrai - c’est largement exagéré. Chaque révolution a ses difficultés et Moubarak use de la peur et de la terreur pour rester plus longtemps au pouvoir. Personnellement, je dis que les contestataires prennent leurs responsabilités concernant la situation et que Moubarak doit partir, il le doit parce qu’il est dans l’incapacité de négocier dans la situation actuelle.
Que pense-tu qu’il va se passer la semaine prochaine? À quel point la position prise par les États-Unis affecte-t-elle la situation actuelle?
- Personne ne peut prédire ce qu’il va se passer la semaine prochaine. Moubarak est un idiot têtu et les médias égyptiens font la plus grosse campagne médiatique de leur histoire pour discréditer les prochaines protestations prévue le vendredi 4 février. Nous appelons à une nouvelle marche d’un million de personne à Tahir, appelé le «Jumu’ah du salut». La position qu’a pris le gouvernement des États-Unis l’affecte plus que les manifestations. Moubarak est un traître, capable de tuer tout le peuple, mais il ne peut pas dire non à son maître.
Quel est la participation des anarchistes lutte-de-classiste? Qui sont vos alliés?
- L’anarchisme en Égypte n’est pas un grand courant. On peut trouver quelques anarchistes mais pas encore de grand courant. Les anarchistes en Égypte ont joint les contestataires et les comités populaire pour défendre les rues des voyous. Les anarchistes égyptiens ont un certain espoir dans ces conseils. Les alliés des anarchistes en Égypte sont les marxistes, évidemment. Nous avons actuellement un débat idéologique - toute la gauche appelle à l’unité et ensuite argumente sur tout. Les anarchistes en Égypte sont une part de la gauche égyptienne.
Quelles formes de solidarité peut-on construire entre les révolutionnaires en Égypte et les révolutionnaire de "l’occident"? Que peuvent-ils faire immédiatement et à long terme?
- L’obstacle le plus difficile pour les révolutionnaires égyptiens est la coupure des moyens de communication. Les révolutionnaires occidentaux doivent mettre la pression sur leur gouvernement pour empêcher le régime égyptien de le faire. Pour le moment, personne ne peut dire ce qu’il va arriver dans le long terme. Si la révolution est un succès, les révolutionnaires occidentaux devront faire preuve de solidarité avec leurs camarades égyptiens contre le risque d’agression des États-Unis et d’Israël. Si la révolution est vaincue, ce sera le massacre de tous les révolutionnaires égyptiens.
Quelles seront les principales tâches, une fois que Moubarak sera parti? Y a-t-il déjà des planifications au niveau de la rue? Que proposent les révolutionnaires anti-capitalistes?
- Les principales tâches actuelles, si on parle des demandes de la rue, sont une nouvelle constitution, un gouvernement provisoire et des nouvelles élections. Il y a beaucoup de planification à ce sujet par de nombreux courants politiques, en particuliers les Frères Musulmans. Les révolutionnaires anti-capitalistes ne sont pas très nombreux au Caire - les communistes, la gauche démocratiques et les trotskystes ont revendiqués les mêmes choses concernant la constitution et de nouvelles élections, mais pour nous en tant qu’anarchistes — anti-capitalistes et anti-étatique aussi — nous allons essayer de faire en sorte que les comités qui ont été formés pour protéger et sécuriser les rues, deviennent plus fort et de les transformer par la suite en véritables conseils populaires.
Que veux-tu dire aux révolutionnaires à l’étranger?
- Cher.ère.s camarades du monde entier, nous avons besoin de votre solidarité, d’une large campagne de solidarité et la révolution égyptienne gagnera!

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Gloses marginales aux "Commentaires sur la société du spectacle"


Ce texte est la postface que Giorgio Agamben a écrite pour la traduction italienne des Commentaires sur la Société du Spectacle de Guy Debord, qui paraît en même temps que la réédition de la Société du spectacle.

I. Stratège
Les deux livres de Debord, présentés ici au public italien dans un même volume, constituent l’analyse la plus lucide et sévère des misères et des servitudes d’une société — celle du spectacle, où nous vivons — qui a étendu aujourd’hui sa domination sur toute la planète. En tant que tels, ces livres, n’ont besoin ni d’éclaircissements ni d’éloges, et encore moins d’une préface. Tout au plus risquerons nous ici quelque glose marginale, semblable à ces signes que les copistes du Moyen Âge traçaient en marge des passages les plus remarquables. Suivant une rigoureuse intention anachorétique, ces livres se sont, en effet, séparés, en trouvant leur lieu propre non pas dans un ailleurs improbable, mais uniquement dans la délimitation cartographique précise de ce qu’ils décrivent. Vanter l’indépendance de leur jugement, la clairvoyance prophétique, la perspicacité classique du style ne servirait à rien. Aucun auteur ne pourrait aujourd’hui trouver consolante la perspective que son œuvre soit lue dans un siècle (par qui ?) ni aucun lecteur ne pourrait se complaire (de quoi ?) à l’idée d’appartenir au petit nombre de ceux qui l’ont comprise avant les autres. Ceux-ci doivent être utilisés plutôt comme des manuels ou des instruments pour la résistance ou pour l’exode, semblables à ces armes impropres dont le fugitif (selon la belle image de Deleuze) s’empare et qu’il glisse furtivement dans sa ceinture. Ou plutôt, comme l’œuvre d’un stratège singulier (le titre Commentaires renvoi précisément à une tradition de ce type), dont le champ d’action n’est pas tant celui d’une bataille où il s’agit de ranger des troupes, que la pure puissance de l’intellect. Une phrase de Clausewitz, citée dans la préface de la quatrième édition de la Société du spectacle, exprime parfaitement cette caractéristique : «Dans toute critique stratégique, l’essentiel est de se mettre exactement au point de vue des acteurs. Il est vrai que cela est souvent difficile. La grande majorité des critiques stratégiques disparaîtraient intégralement, ou se réduiraient à de très légères distinction de compréhension, si les écrivains voulaient ou pouvaient se mettre par la pensée dans toutes les circonstances où se trouvaient les acteurs.» En ce sens, non seulement Le Prince, mais aussi l’Éthique de Spinoza est un traité de stratégie : une opération de potentia intellectus, sive de libertate.


II. Fantasmagorie
Marx se trouvait à Londres lorsque en 1851 la première Exposition universelle fut inaugurée avec grand éclat à Hyde Park. Parmi les différents projets proposés, les organisateurs choisirent celui de Paxton, qui prévoyait un immense palais entièrement de cristal. Dans le
(le titre Commentaires renvoi précisément à une tradition de ce type) catalogue de l’Exposition, Merrifield écrivit que le Palais de Cristal «est sans doute le seul édifice au monde dont l’ambiance est perceptible… à un spectateur situé dans la galerie à l’extrémité orientale ou occidentale… les parties les plus éloignées de l’édifice apparaissent enveloppées d’un halo azur». Le premier grand triomphe de la marchandise eut lieu, autrement dit, sous le signe, à la fois de la transparence et de la fantasmagorie. Le guide de l’Exposition universelle de Paris de 1867 insiste à son tour sur cette contradiction spectaculaire «il faut au public une conception grandiose qui frappe son imagination… il veut contempler un coup d’œil féerique et non pas des produits ressemblants et uniformément groupés».

Il est probable que Marx se soit souvenu de l’impression ressentie à la vue du palais de cristal lorsqu’il rédigea la section du Capital intitulée «Le Fétichisme de la marchandise et son secret». Que cette section occupe une position liminale dans l’œuvre n’est certes pas un hasard. Le dévoilement du «secret» de la marchandise fut la clef qui ouvrit à la pensée le règne enchanté du capital, que celui-ci a toujours tenté d’occulter en l’exposant au grand jour. Sans l’identification de ce centre immatériel, où le produit du travail, en se dédoublant en une valeur d’usage et en une valeur d’échange, se transforme en une «fantasmagorie… qui en même temps tombe et ne tombe pas sous les sens», toutes les recherches ultérieures du Capital n’auraient probablement pas été possibles.

Pourtant, dans les années soixante, l’analyse marxienne du fétichisme de la marchandise était, dans les milieux marxistes, étrangement négligée. En 1969, dans la préface à une réédition populaire du Capital, Louis Althusser invitait encore le lecteur à sauter la première section, dans la mesure où la théorie du fétichisme constituait une trace «flagrante» et «extrêmement dangereuse» de la philosophie hégélienne.

D’autant plus remarquable est le geste avec lequel Debord fonde précisément sur cette «trace flagrante» son analyse de la société du spectacle, autrement dit, de la figure extrême que revêt le capitalisme. Le «devenir image» du capital n’est que la dernière métamorphose de la marchandise, où la valeur d’échange a désormais totalement éclipsé la valeur d’usage et, après avoir falsifié l’entière production sociale, peut accéder désormais à un statut de souveraineté absolue et irresponsable sur l’existence entière. Le Palais de cristal de Hyde Park, où la marchandise exhibait pour la première fois sans voile son mystère, est, en ce sens, une prophétie du spectacle, ou plutôt, le cauchemar où le XIXe siècle a rêvé du vingtième. Se réveiller de ce cauchemar est la première tâche que les situationnistes se sont assignée.


III. La Nuit de Walpurgis

S’il existe, en ce siècle, un écrivain auquel Debord accepterait peut-être d’être comparé, c’est Karl Kraus. Personne n’a su mieux que Kraus, dans sa lutte acharnée contre les journalistes, mettre en lumière les lois cachées du spectacle, «les faits qui produisent les nouvelles et les nouvelles coupables des faits». Et si l’on pouvait imaginer quelque chose qui corresponde à la voix hors champ qui dans les films de Debord accompagne l’exposition du désert des décombres du spectacle, rien ne serait plus juste que la voix de Kraus qui, au cours de ces fascinantes lectures publiques décrites par Canetti, met à nu, dans l’opérette d’Offenbach, la secrète et féroce anarchie du capitalisme triomphant.

On connaît la boutade avec laquelle, dans la Troisième Nuit de Walpurgis, Kraus justifie son silence devant l’avènement du nazisme : «Sur Hitler il ne me vient rien à l’esprit.» Ce Witz féroce, où Kraus confesse sans indulgence ses propres limites, marque également l’impuissance de la satire face à l’indescriptible qui devient réalité. Comme poète satirique, il est réellement «l’un des derniers épigones / qui habitent l’antique maison du langage». Certes, pour Debord comme pour Kraus, la langue se présente comme l’image et le lieu de la justice. Toutefois, l’analogie s’arrête ici. Le discours de Debord commence précisément là où la satire se tait. L’antique maison du langage (et avec elle, la tradition littéraire sur laquelle la satire se fonde) est désormais falsifiée et manipulée de fond en comble. Kraus réagit à cette situation en faisant de la langue le lieu du jugement Dernier. Debord, au contraire, commence à parler lorsque le jugement Dernier a déjà eu lieu et que le vrai n’a été reconnu que comme un moment du faux. Le jugement Dernier dans la langue et la nuit de Walpurgis du spectacle coïncident totalement. Cette coïncidence paradoxale est le lieu d’où sa voix résonne perpétuellement hors champ.

IV. Situation

Qu’est-ce qu’une situation construite ? «Un moment de la vie, concrètement et délibérément construit par l’organisation collective d’une ambiance unitaire et d’un jeu d’événements» annonce une définition du premier numéro de l’Internationale situationniste. Rien, cependant, ne serait plus illusoire que de penser la situation comme un moment privilégié ou exceptionnel au sens esthétique. Celle-ci n’est ni le devenir art de la vie ni le devenir vie de l’art. La nature réelle de la situation ne peut être comprise que si elle est historiquement située dans le lieu qui lui est imparti, c’est-à-dire après la fin et l’auto-destruction de l’art et après le passage de la vie à travers l’épreuve du nihilisme. Le «passage au nord-ouest dans la géographie de la vraie vie» est un point d’indifférence entre la vie et l’art, où toutes deux subissent en même temps une métamorphose décisive. Ce point d’indifférence est une politique finalement à la hauteur de ses objectifs. Au capitalisme, qui organise «concrètement et délibérément» des milieux et des événements pour diminuer la puissance de la vie, les situationnistes répondent par un projet tout aussi concret, mais de signe opposé. Leur utopie est, encore une fois, parfaitement topique, puisqu’elle se situe dans l’avoir-lieu de ce qu’elle veut renverser.

Rien ne peut sans doute mieux suggérer l’idée d’une situation construite, que la misérable scénographie où Nietzsche situe dans le Gai Savoir l’Experimentum crucis de sa pensée. Une situation construite est celle de la chambre avec l’araignée qui grimpe sur le mur, au moment où à la question du démon : «Veux-tu que cet instant revienne une infinité de fois ?», est donnée la réponse : «Oui, je le veux». Décisif est ici le déplacement messianique qui transforme intégralement le monde, en le laissant presque entièrement intact. Puisque tout ici est resté inchangé, mais a perdu son identité.

La comédie de l’art fournissait aux acteurs des canevas, c’est-à-dire des instructions, pour que ceux-ci construisent des situations, où un geste humain soustrait aux puissances du mythe et du destin pouvait enfin s’avérer possible. On ne comprend rien au masque comique, tant qu’on le comprend comme un personnage diminué et indéterminé. Arlequin ou le Docteur ne sont pas des personnages, au sens où Hamlet et Œdipe peuvent l’être : les masques sont non des personnages, mais des gestes représentés selon un type, une constellation de gestes. Dans la situation en acte, la destruction de l’identité du rôle va de pair avec la destruction de l’identité de l’acteur. C’est le rapport même entre le texte et l’exécution, entre la puissance et l’acte qui est remis ici en cause. Car entre le texte et son exécution s’insinue le masque, comme mélange indifférencié de puissance et d’acte. Et ce qui a lieu — sur la scène, comme dans la situation construite — ce n’est pas l’actualisation d’une puissance, mais la libération d’une puissance ultérieure. Geste est le nom de cette croisée où se rencontrent la vie et l’art, l’acte et la puissance, le général et le particulier, le texte et l’exécution. Fragment de vie soustrait au contexte de la biographie individuelle et fragment d’art soustrait au contexte de la neutralité de l’esthétique : pure praxis. Ni valeur d’usage ni valeur d’échange, ni expérience biographique, ni événement impersonnel, le geste est l’envers de la marchandise, qui laisse précipiter dans la situation les «cristaux de cette substance sociale commune».

V. Auschwitz / Timisoara

L’aspect sans doute le plus inquiétant des livres de Debord tient à l’acharnement avec lequel l’histoire semble s’être appliquée à confirmer ses analyses. Non seulement, vingt ans après La Société du spectacle, lesCommentaires (1988) ont pu enregistrer dans tous les domaines l’exactitude des diagnostics et des prévisions, mais entre-temps, le cours des événements s’est accéléré partout si uniformément dans la même direction, qu’à deux ans à peine de la sortie du livre, il semble que la politique mondiale ne soit plus aujourd’hui qu’une mise en scène parodique du scénario que celui-ci contenait. L’unification substantielle du spectacle concentré (les démocraties populaires de l’Est) et du spectacle diffus (les démocraties occidentales) dans le spectacle intégré, qui constitue une des thèses centrales des Commentaires, que bon nombre ont trouvé à l’époque paradoxale, s’avère à présent d’une évidence triviale. Les murs inébranlables et les fers qui divisent les deux mondes furent brisés en quelques jours. Afin que le spectacle intégré puisse se réaliser pleinement également dans leur pays, les gouvernements de l’Est ont abandonné le parti léniniste, tout comme ceux de l’Ouest avaient renoncé depuis longtemps à l’équilibre des pouvoirs et à la liberté réelle de pensée et de communication, au nom de la machine électorale majoritaire et du contrôle médiatique de l’opinion (qui s’étaient tous deux développés dans les États totalitaires modernes).

Timisoara représente le point extrême de ce procès, qui mérite de donner son nom au nouveau cours de la politique mondiale. Une police secrète, qui avait conspiré contre soi-même pour renverser le vieux régime à spectacle concentré, et une télévision, qui mettait à nu sans fausse pudeur la fonction politique réelle des médias, ont réussi à accomplir ce que même le nazisme n’avait osé imaginer — faire coïncider en un seul événement monstrueux Auschwitz et l’incendie du Reichstag. Pour la première fois dans l’histoire de l’humanité, des cadavres à peine enterrés ou alignés sur les tables des morgues, ont été exhumés en vitesse et torturés pour simuler devant les caméras le génocide qui devait légitimer le nouveau régime. Ce que le monde entier voyait en direct sur les écrans de télévision comme la vérité vraie, était la non-vérité absolue et bien que la falsification ait paru par moments évidente, elle fut authentifiée cependant comme vraie par le système mondial des médias pour qu’il soit clair que le vrai, désormais, n’était qu’un moment dans le mouvement nécessaire du faux. Ainsi la vérité et le faux devenaient indiscernables et le spectacle se légitimait uniquement à travers le spectacle.

Timisoara est, en ce sens, l’Auschwitz de l’âge du spectacle : et de même qu’il a été dit qu’après Auschwitz, il est impossible d’écrire et de penser comme avant, de même après Timisoara, il ne sera plus possible de regarder un écran de télévision de la même manière.

VI
. Schechina

En quel sens, à l’époque du triomphe accompli du spectacle, la pensée peut-elle recueillir aujourd’hui l’héritage de Debord ? Puisqu’il est clair que le spectacle est le langage, le caractère communicatif ou l’être linguistique même de l’homme. Ceci signifie que l’analyse marxienne doit être intégrée au sens où le capitalisme (ou quel que soit le nom que l’on veuille donner au procès qui domine aujourd’hui l’histoire mondiale) ne concernait pas seulement l’expropriation de l’activité productive, mais aussi et surtout l’aliénation du langage même, de la nature linguistique et communicative de l’homme, de ce logos auquel un fragment d’Héraclite identifie le Commun. La forme extrême de cette expropriation du commun est le spectacle, c’est-à-dire la politique où nous vivons. Mais ceci signifie aussi, que, dans le spectacle, c’est notre propre nature linguistique qui s’avance vers nous renversée. C’est pourquoi (précisément parce que c’est la possibilité même d’un lien commun qui est expropriée) la violence du spectacle est si destructrice, mais c’est aussi pourquoi, le spectacle contient encore quelque chose comme une possibilité positive, qu’il s’agit d’utiliser contre lui.

Rien n’évoque mieux cette condition que la faute appelée par les cabalistes «isolement de la Schechina» imputée à Aher, l’un des quatre rabbi qui, selon une célèbre Aggada du Talmud, entrèrent au Pardes (c’est-à-dire dans la connaissance suprême). «Quatre rabbi, dit l’histoire, entrèrent au Paradis : Ben Azzai, Ben Zoma, Aher et rabbi Akiba… Ben Azzai jeta un regard et mourut… Ben Zoma regarda et devint fou… Aher coupa les rameaux. Rabbi Akiba sortit indemne.»

La Schechina est la dernière des dix Sephiroth ou attributs de la divinité, celle qui exprime, en fait, la présence divine même, sa manifestation ou habitation sur terre : sa «parole». La «coupe des rameaux» de Aher est identifiée par les cabalistes au péché d’Adam, qui, au lieu de contempler la totalité des Sephiroth, préféra contempler la dernière en l’isolant des autres, séparant ainsi l’arbre de la science de celui de la vie. Comme Adam, Aher représente l’humanité, en tant que, en faisant du savoir son propre destin et sa propre puissance spécifique, elle isole la connaissance et la parole, qui ne sont que la forme la plus accomplie de la manifestation de Dieu (la Schechina) des autres Sephiroth où il se révèle. Le risque consiste ici en ce que la parole — c’est-à-dire la non-latence et la révélation de quelque chose — se sépare de ce qu’elle révèle et acquiert une consistance autonome.L’être révélé et manifeste — et, donc, commun et participable — se sépare de la chose révélée et s’interpose entre celle-ci et les hommes. Dans cette condition d’exil, la Schechina perd sa puissance positive et devient maléfique (les cabalistes disent qu’elle «suce le lait du mal»).

C’est en ce sens que l’isolement de la Schechina exprime notre condition épocale. Tandis qu’en effet, dans l’ancien régime, l’aliénation de l’essence communicative de l’homme prenait corps dans un présupposé qui lui servait de fondement, dans la société spectaculaire c’est cette communicativité même, cette essence générique (c’est-à-dire le langage) qui se trouve séparée dans une sphère autonome. Ce qui entrave la communication c’est la communicabilité même, les hommes sont séparés par ce qui les unit. Les journalistes et les médiocrates constituent le nouveau clergé de cette aliénation de la nature linguistique de l’homme.

Dans la société spectaculaire, où l’isolement de la Schechina, atteint, en effet, sa phase extrême, non seulement le langage se constitue en une sphère autonome, mais il ne peut plus rien révéler — ou mieux, il révèle le rien de toutes choses. De Dieu, du monde, du révélé il n’en est rien dans le langage : mais, dans cet extrême dévoilement néantifiant, le langage (la nature linguistique de l’homme) demeure à nouveau caché et séparé et atteint ainsi pour la dernière fois le pouvoir de s’assigner comme le non-dit d’une époque historique ou d’un état : l’âge du spectacle, ou l’État du nihilisme accompli. C’est pourquoi, le pouvoir établi sur la supposition d’un fondement vacille aujourd’hui sur toute la planète et les royaumes de la terre s’acheminent les uns après les autres vers le régime démocratico-spectaculaire qui est l’accomplissement de la forme état. Avant même la nécessité économique et le développement technologique, ce qui pousse les nations de la terre vers un unique destin commun c’est l’aliénation de l’être linguistique, le déracinement de chaque peuple de sa demeure vitale dans la langue.

Mais pour cette raison même, l’époque que nous vivons est également celle où pour la première fois il devient possible aux hommes de faire l’expérience de leur propre essence linguistique — non pas de tel ou tel contenu du langage, mais du langage même, non pas de telle ou telle proposition vraie, mais du fait même que l’on parle. La politique contemporaine est cet experimentum linguae dévastant, qui désarticule et vide sur l’ensemble de la planète traditions et croyances, idéologies et religions, identités et communautés.

Seuls ceux qui réussiront à l’accomplir jusqu’au bout, sans laisser que, dans le spectacle, ce qui se révèle reste voilé dans le rien qu’il révèle, mais en amenant au langage le langage même, deviendront les premiers citoyens d’une communauté sans présupposés ni état, où le pouvoir annihilant et déterminant de ce qui est commun sera pacifié et la Schechina cessera de sucer le lait corrompu de sa propre séparation.

Tel rabbi Akiba dans l’aggada du Talmud, ceux-là entreront et sortiront indemnes du paradis du langage.

VII
. Tienanmen
Quel est, à la lumière crépusculaire des Commentaires, le scénario que la politique mondiale dessine sous nos yeux ? L’État spectaculaire intégré (ou démocratico-spectaculaire) constitue l’étape extrême dans l’évolution de la forme État, vers laquelle s’abîment précipitamment monarchies et républiques, tyrannies et démocraties, les régimes racistes autant que progressistes. Ce mouvement global, alors même qu’il semble redonner vie aux identités nationales, tend en réalité à la constitution d’une sorte d’État policier supranational, où les normes du droit international sont tacitement abrogées les unes après les autres. Non seulement depuis longtemps aucune guerre n’est plus déclarée (réalisant ainsi la prophétie de Schmitt, selon laquelle toute guerre deviendrait à notre époque une guerre civile), mais même l’invasion ouverte d’un État souverain peut être présentée comme l’exécution d’un acte de juridiction intérieur. Les services secrets, habitués depuis toujours à agir sans tenir compte des limites des souverainetés nationales, deviennent, dans un tel contexte, le modèle même de l’organisation et de l’action politique réelle. Pour la première fois dans l’histoire de ce siècle, les deux grandes puissances mondiales sont ainsi dirigées par deux émanations directes des services secrets Bush (ancien chef de la CIA) et Gorbatchov (l’homme d’Andropov) ; et plus ils concentrent le pouvoir en leur main, plus cela est salué, par le nouveau cycle du spectacle, comme une victoire de la démocratie. Malgré les apparences, l’organisation démocratique spectaculaire mondiale qui se dessine ainsi risque d’être, en réalité, la pire tyrannie qu’ait jamais connue l’histoire de l’humanité, par rapport à laquelle toute résistance et opposition deviendront toujours plus difficiles, d’autant que désormais celle-ci aura pour tâche de gérer la survie de l’humanité à un monde habitable pour l’homme.

Il n’est pas sûr toutefois, que la tentative du spectacle de garder le contrôle du procès que celui-ci a contribué à amorcer, soit destinée à réussir. L’État spectaculaire reste, malgré tout, un État qui se fonde, comme tout État (ainsi que Badiou l’a montré), non pas sur le lien social, dont il serait l’expression, mais sur sa déliaison, qu’elle interdit. En dernière instance, l’État peut reconnaître n’importe quelle revendication d’identité — (l’histoire des rapports, à notre époque, de l’État et du terrorisme en est l’éloquente confirmation) même celle d’une identité étatique en son propre sein ; mais que des singularités forment une communauté sans revendiquer une identité, que des hommes co-appartiennent sans une condition représentable d’appartenance (l’être italien, ouvriers, catholiques, terroristes…) voilà ce que l’État ne peut en aucun cas tolérer. Pourtant, c’est le même État spectaculaire, en tant qu’il annule et vide de son contenu toute identité réelle et substitue le public et son opinion au peuple et à sa volonté générale, qui engendre massivement en son propre sein des singularités qu’aucune identité sociale ni condition d’appartenance ne caractérisent plus : des singularités vraiment quelconques. Car il est certain que la société du spectacle est également celle où toutes les identités sociales se sont dissoutes, où tout ce qui pendant des siècles a constitué la splendeur et la misère des générations qui se sont succédé sur terre a désormais perdu toute signification. Dans la petite bourgeoisie planétaire, à travers la forme de laquelle le spectacle a réalisé d’une manière parodique le projet marxien d’une société sans classes, les différentes identités qui ont marqué la tragi-comédie de l’histoire universelle sont exposées et recueillies dans une vacuité fantasmagorique. C’est pourquoi, si l’on nous permet d’avancer une prophétie sur la politique qui s’annonce, celle-ci ne sera plus un combat pour la conquête ou le contrôle de l’État par les nouveaux ou anciens sujets sociaux, mais une lutte entre l’État et le non-Etat (l’humanité), disjonction irrémédiable des singularités quelconques et de l’organisation étatique.

Ceci n’a rien à voir avec la simple revendication du social contre l’État, qui fut longtemps la raison commune des mouvements de contestation de notre époque. Les singularités quelconques dans une société spectaculaire ne peuvent former une societas, car ils ne sont en mesure de faire valoir aucune identité dont ils disposeraient, de revendiquer la reconnaissance d’aucun lien social. D’autant plus implacable est le contraste avec un État qui annihile tous les contenus réels, mais pour lequel un être radicalement privé de toute identité représentative serait (malgré toutes les déclarations vides sur la sacralité de la vie et sur les droits de l’homme) simplement inexistant.

Telle est la leçon qu’un regard attentif aurait pu tirer des événements de Tienanmen. Ce qui frappe le plus, en effet, dans les manifestations du mois de mai chinois c’est la relative absence de contenus déterminés de revendication (démocratie et liberté sont des notions trop génériques pour constituer un objet réel de conflit, et la seule exigence concrète, la réhabilitation de Hu Yao Bang, a été immédiatement satisfaite). D’autant plus inexplicable paraît la violence de la réaction étatique. Il est probable, toutefois, que la disproportion soit uniquement apparente et que les dirigeants chinois aient agi, de leur point de vue, en toute lucidité. À Tienanmen, l’État s’est trouvé confronté à ce qui ne peut être représenté et qui, toutefois se présente comme une communauté et une vie commune (et ceci indépendamment de la conscience que pouvaient en avoir les acteurs de la place Tienanmen). Que ce qui échappe à la représentation existe et forme une communauté sans présupposés ni conditions d’appartenance (comme une multiplicité inconsistante, dans les termes de Cantor), telle est précisément la menace avec laquelle l’État n’est aucunement disposé à composer.

La singularité quelconque, qui veut s’approprier de l’appartenance même, de son propre être-dans-le-langage et décline, pour cette raison, toute identité et toute condition d’appartenance, tel est le nouveau protagoniste, ni subjectif ni socialement consistant, de la politique qui vient. Partout où ces singularités manifesteront pacifiquement leur être commun, il y aura un Tienanmen et, un jour ou l’autre, les chars d’assaut apparaîtront.

Giorgio Agamben


Futur antérieur no 2, été 1990.

« Les mensonges de l'État »

Un livre de Jean-Marie Vincent. Lire l'introduction cette édition est "recomposée"

 

Avant-propos 

 Il faut refaire périodiquement ses comptes avec l'État, le remettre en question dans sa multiplicité et sa plasticité pour ne pas se laisser prendre à ses apparences de divinité tutélaire que le temps semble devoir laisser inchangé dans son être. L'État, si nous voulons savoir ce que nous devenons nous-mêmes, ne peut rester cette individualité supérieure, cette entité supra-sociale qui se veut omniprésente et omnisciente au-dessus de la mêlée des hommes. En bref, il faut en finir avec l'anthropomorphisme qui fait de l'État une sorte d'homme-dieu qui régit les affaires de la cité selon son bon plaisir ou, ce qui revient à peu près au même, selon une sagesse qui échappe au commun des mortels. L'État ne doit pas être accepté comme cette synthèse qui échappe à la volonté des participants du jeu politique, comme cette rationalité de l'intérêt général qui surdétermine tous les agissements des groupes et les calculs des individus.
Il faut le saisir au contraire comme un ensemble de rapports qui changent tant avec les mouvements de l'accumulation du capital, qu'avec les allées et venues de la lutte des classes dont il est partie prenante. L'État ne vit pas dans l'harmonie et l'équilibre, mais dans des états de déséquilibre prononcés, qui se succèdent les uns aux autres sans repos et sans fin : il reflète autant qu'il sanctionne des rapports sociaux mouvants. Et c'est précisément cette mobilité que rien n'explicite immédiatement et qui n'obéit pas à une téléologie perceptible aux acteurs, qui en première approximation rend difficile le déchiffrement des transformations étatiques. C'est à bon compte que l'État s'enveloppe dans un discours de la continuité ou de la sérénité, de l'effacement des contradictions, pour dire l'immuabilité des relations sociales fondamentales. Les changements ne sont pris, dans une telle perspective, que pour des variations de portée secondaire, entraînant des déplacements plus ou moins visibles sur le marché des opinions ou encore l'extension des fonctions économiques de l'appareil d'État. Le monde politico-étatique ne semble ainsi pas connaître de césures graves (si ce n'est lors des guerres et des révolutions), mais simplement des évolutions lentes, souvent insensibles qui majorent peu à peu son poids dans la vie sociale. De l'État libéral du XIXe siècle à l'État tentaculaire d'aujourd'hui, il n'y a pas de solution de continuité, tout au plus des différences de degrés.

L'État qui parle sans discontinuer de cette façon est, en réalité et quant au fond, un État-fétiche, c'est-à-dire un État qui se sert de l'atomisation des individus pour les empêcher de comprendre ce qu'il fait réellement. En garantissant l'égalité juridique formelle des individus qui échangent des marchandises, en réglant la circulation des biens et des personnes de manière à ce que soient observées les normes de l'équivalence, il s'affirme de fait comme le gardien des intérêts généraux des échangistes, ce qui lui permet d'occulter son rôle dans la production et autour de la production (conditionnement et reproduction de la force de travail).
L'État, par les mécanismes mêmes de la société capitaliste, est donc sans cesse présenté et représenté comme au-dessus des classes, comme au-dessus des affrontements économiques. A cela, les dénonciations théoriques ne peuvent rien changer, et c'est seulement l'activité de mise en question du mouvement ouvrier qui permet dans une certaine mesure de gripper les mécanismes de l'occultation.  Mais force est bien de constater qu'aujourd'hui cette activité critique est loin d'être suffisante, et aussi décapante qu'il serait souhaitable. Le fétichisme de l'État connaît de nouveaux développements, il redouble même sous le coup des dénonciations des différentes formes de Goulag que l'on voit se multiplier depuis quelques années. Le déchaînement de la violence étatique et de la répression dans les zones de décomposition du capitalisme sert, en effet, à justifier la violence plus tempérée des États occidentaux et à les parer de l'auréole des États de droit au sens kantien du terme. 

http://palim-psao.over-blog.fr

dimanche 6 février 2011

“Bruttosozialglück”


Der dernier cri hallt frohgemut durch die Feuilletons der Printmedien und durch die einschlägigen Sendungen des ORF-Radio Ö1, in dem sich die alternativ-links-liberalen Trendsetter ein Stelldichein geben. Ihre neuen Zauberformeln gegen Armut, Arbeitslosigkeit und alle anderen leidvollen Auswirkungen lauten: “Investieren Sie in Ihr Sozial-Kapital! Genießt den direkten Profit, den persönlichen Mehrwert Eurer ehrenamtlichen Tätigkeit! Und Ihr, liebe Unternehmer schafft sozialen und ökologischen Mehrwert!” – Wie aus einem “Salzburger Nachtstudio” (Der Kitt der Gesellschaft, 16.4.2008, Ö1) geschlossen werden kann, hat die Soziologie das “soziale Kapital” als Wundermittel entdeckt.
Die Wissenschaft hat festgestellt, wer es hat: diejenigen, die über ein intaktes soziales Netzwerk verfügen, viele Freunde haben (und zumindest neun Leute kennen, die sie notfalls in der Nacht anrufen können), und die in Vereinen wohltätig sind. Diese Menschen haben ein höheres Einkommen und einen sichereren Job, sind optimistischer, kurz, in allen Lebenslagen glücklicher als andere. Analoges gilt für Sozietäten. Auf wirtschaftlichem und politischem Erfolgskurs seien jene Regionen, in denen Personen mit hohem Sozial-Kapital leben würden. In den letzten Jahren und Jahrzehnten sei das soziale Kapital gefährlich geschwunden. Aber durch eine angekurbelte “Sozial-Kapital-Forschung” soll jeder Bürger animiert werden, sich diese “rasch erneuerbare Ressource” wieder anzueignen. Schnell wird klar, worum’s tatsächlich geht: Sozial-Kapital ist das trendy Wort für ehrenamtliche Tätigkeit, für “soziale Kompetenz”, für soziales Engagement. Fehlen diese, würden – wie betont wird – die Kosten des Sozialsystems explodieren. Jeder Einzelne und die Gemeinden sollen Verantwortung übernehmen – anstatt die Probleme an das “System” zu delegieren – und sich selbst um ökologische und soziale Belange kümmern. Forciert wird das etwa durch die Agenda 21 oder durch Gruppen, die Faire-Trade-Produkte und Ökostrom konsumieren oder die die Coolness des Öffi-Verkehrs propagieren. Natürlich müsse auch die Makroebene mitziehen. In der gesamten Wirtschaft sollte es mehr Kooperation und weniger Konkurrenz, mehr Nachhaltigkeit und weniger herkömmliches monetäres Gewinnstreben geben.
Wie easy die Wirtschaft zum Guten gewendet werden kann, zelebriert der Vordenker in Sachen Kapital-Veredelung Christian Felber in seinem neuesten hochgelobten Werk “Neue Werte für die Wirtschaft – Eine Alternative zu Kommunismus und Kapitalismus”. Das himmelblaue Buch-Cover zieren, wie könnte es anders sein, drei schwarze, gemeingefährlich anmutende Riesenheuschrecken. Für den Autor erwuchs – laut eigenen Angaben – “die Notwendigkeit, dieses Buch zu schreiben”, direkt aus seinem vorigen Bestseller, den “50 Vorschlägen für eine gerechtere Welt”. “Denn so positiv die meisten Vorschläge aufgenommen wurden, sie alle stoßen auf ein gemeinsames Hindernis: das Gewinninteresse mächtiger Konzerne.” Aber auch diese Ungereimtheit kann beseitigt werden: Die Gesetzgeber (!?) bräuchten den privaten Unternehmen nur andere Ziele vorgeben, sprich, sie für ihr Gemeinwohlverhalten anstatt fürs Gewinnmachen zu belohnen. Dann würde – Hokuspokus – der Wachstumszwang in der Wirtschaft entfallen, weil die einen Unternehmen nicht mehr einen höheren Gewinn als die anderen erzielen und einander deshalb nicht mehr fressen müssten, somit die Vernichtungskonkurrenz erlöschen würde. Das Kapital würde sich vom Zweck zum (guten) Mittel wandeln.
Ja, selbst die Weltbank sei schon auf dem Weg, den Reichtum nicht mehr nur als BIP zu berechnen, sondern beziehe vermehrt soziale Kriterien mit ein. Ein österreichischer Forscher zeigt, wie das geht. Selbst im fernen Bhutan, dem absolutistisch-buddhistischen Königreich, ziehen jetzt neue, glückliche, demokratische Zeiten ein. Der Soziologe und Kulturanthropologe und außerordentliche Universitätsprofessor Andreas Obrecht hat die kulturellen, sozialen und ökonomischen Auswirkungen der im Rahmen der österreichischen Entwicklungszusammenarbeit durchgeführten Elektrifizierung dieses rückständigen Landes erforscht. Er berichtete in einem “Hörbild” (9.5.2008, Ö1), wie die entlegene Dorfbevölkerung – bis dato kaum mit Geld in Berührung gekommen – den Wert ihrer Arbeit zum ersten Mal richtig schätzen lernte: Um den gelieferten Strom bezahlen zu können, muss sie sich von nun an lohnarbeitend verdingen. Dieser Umstand wird von unserem Forschungsbeauftragten unumwunden als Erfolg verbucht. Obrecht beteuert, wie sehr sich das “Bruttosozialglück” zu vermehren beginne. Wie so viele andere kommt auch er in diesem Zusammenhang sogleich auf die Spiritualität zu sprechen. Manchmal ist sie buddhistischer Provenienz, immerzu wird aber die Verbundenheit mit einem größeren Ganzen beschworen, die durch die neue Wertegemeinschaft entsteht. Nicht in kurzfristigen Genuss soll investiert werden, sondern in das soziale Kapital, zu dem auch die Spiritualität gezählt wird.
Geben all diese positiv gewendeten Begriffe aus der kapitalistischen Ökonomie, garniert mit Religion, nicht zu denken? Schrillen da nicht die Alarmglocken bei dem, was uns da als KRITIK angedreht wird? Die Zusammenhänge und Auswirkungen der kapitalistischen Verhältnisse zu erkennen und deren Grundfesten samt und sonders in Frage zu stellen, ist offenbar ein so großes Tabu, dass anstatt dessen keine Kosten und Mühen gescheut werden, den Kapitalismus zurechtzubiegen, bunt anzumalen, wohlschmeckend zu würzen, um ihn dann als humanisiert, ökologisiert und gezähmt als die Alternative zu präsentieren. All das erinnert verdammt an die Esoterik-Bewegung: Auch sie hat alles Unerträgliche und Leidvolle kurzerhand positiv umgemodelt: Zum Beispiel sollte mittels spirituellem Ökofeminismus die Unterdrückung und Benachteiligung der Frau aufgehoben werden, indem das Weibliche überhöht und zur Retterin stilisiert wurde. All diese äußerst oberflächliche Kritik hat natürlich nichts gefruchtet. Nichtsdestotrotz wird in der gleicher Manier, mit gleicher Manie fortgefahren. Aber “ein Problem kann man nicht mit der Art des Denkens lösen, die es geschaffen hat”. Ohne diese hilfreiche Erkenntnis, die schon Albert Einstein formuliert hat, wird sich nichts zum Besseren ändern lassen.

23.10.2008 
Streifzüge 43/2008

L’armée renforce sa présence place Tharir

 L'opposition égyptienne s'unit dans une "coalition"
Les groupes de jeunes qui sont à l'origine du soulèvement anti-Moubarak ont formé une coalition, assurant dimanche qu'ils n'allaient pas lever leur occupation de la place Tahrir au Caire tant que le président égyptien n'aurait pas démissionné. Dans un communiqué, "la Direction unifié des jeunes révolutionnaires en colère" a promis de ne pas quitter les lieux, qu'ils occupent avec d'autres manifestants depuis le 28 janvier, avant que leurs revendications soient satisfaites, la première d'entre elle étant "la démission du président". La coalition réclame aussi la levée immédiate de l'état d'urgence, la dissolution du Parlement, la formation d'un gouvernement d'union nationale pour assurer une transition pacifique du pouvoir et organiser une réforme constitutionnelle. Le communiqué a été lu par Ziad al-Oulaimi lors d'une conférence de presse.
La coalition regroupe des représentant du Mouvement du 6 avril, du Groupe pour la justice et la liberté, de la "Campagne du porte-à-porte", de la "Campagne populaire de soutien à ElBaradei", des Frères musulmans et du Front démocratique. La coalition réclame aussi la levée immédiate de l'état d'urgence, la dissolution du Parlement, la formation d'un gouvernement d'union nationale pour assurer une transition pacifique du pouvoir et organiser une réforme constitutionnelle.
Le vice-président égyptien Omar Souleimane a entamé, dimanche, des consultations avec les représentants de l'opposition pour tenter de trouver une issue à la crise politique en Égypte.  Les manifestants qui réclament depuis treize jours la démission immédiate du chef de l'État et occupent toujours la place Tahrir, dans le centre du Caire, se disent décidés à obtenir gain de cause. Beaucoup d'Égyptiens souhaitent toutefois le retour au calme et les autorités font tout pour mettre en exergue les menaces que l'agitation fait planer, notamment sur l'économie nationale. Les banques ont rouvert dans la matinée après une semaine de paralysie.

Quelques extraits d’une lettre  d'un ami d’Alexandrie « Je vais bien seulement je suis très fatigué, car je passe tout mon temps dans les rues entre manifestations dès le matin jusqu’au soir, protéger la bibliothèque avec les jeunes et la nuit : faire la surveillance de sécurité dans mon quartier, comme tout le monde le fait déjà dans les villes Égyptienne, après la disparition de la police et les attaques des bandits payés par les autorités (police centrale, parti national « watany »du gouvernement et quelque hommes d’affaires liés au régime)!!! …
Le peuple d’alexandrie contrôle tout dans la ville/vie, sans la présence de la mairie, la police, police de trafic, les grands supermarchés et les banques.
…maintenant : c’est une question de temps et de résistance…mais l’espoir s’approche..c’est super magnifique après 30 ans de frustration et de désespérance ! » "

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