lundi 20 décembre 2010

EL JUEGO SE ACABO

 Con ocasión del congreso "Juegos sin Fronteras" en Munich
Un encuentro de silesianos de la izquierda reaccionaria: Belicistas anti-alemanes, negacionistas de la globalización, estalinistas ortodoxos e idiotas útiles celebraron un encuentro dedicado a insultar estúpidamente a los movimientos sociales.
"Ebermann: Mis cuadros están fuertemente influenciados por 1914... Gremliza: Los míos están más influenciados por 1940/41..." (Discusión en la redacción de la revista Konkret con el título "¿Bancarrota de la Izquierda?", publicada en la edición de Mayo 1991).

Las mentiras y las descaradas falsificaciones de la propaganda imperial sobre la guerra están desmoronándose. En Irak lo que está en juego no es acabar con un "peligro para el mundo", ni tampoco con los medios de destrucción masiva. No existen "ataques de precisión quirúrgica", como tampoco existieron en las guerras anteriores de ordenamiento mundial. La población civil sigue teniendo muertos y heridos en masa. No se producirá una "liberación" de los iraquíes por parte del poderío mundial de los EUA sino la mera substitución de un régimen de señores de la guerra y mafiosos por otro más dócil, a imagen y semejanza de lo que aconteció en la antigua Yugoslavia, en Afganistán y en otros lados. Podría pensarse que de por sí la izquierda radical se manifestaría de un modo consecuente y unido contra la propaganda en favor da guerra. Pero, lejos de ello, una pandilla de señores ideólogos de la guerra que, por medios fraudulentos, quieren conseguir para sí mismos el derecho a una pretendida "teoría crítica" un poco diferente, da vivas a los bombardeos masivos y participa del ambiente febril entre la soldadesca imperial. Y lo que es peor: una parte de la izquierda radical de la RFA y de Austria se dejó arrastrar a un "debate" sobre la legitimidad de esta actitud incalificable. Los belicistas consiguieron domesticar a la oposición de la izquierda a la guerra y transformarla en su animal doméstico
con buena conducta. Ya va siendo hora de frustrar, bien frustrados, los planes de esta gente.
Ocurrió hace mucho tiempo y no se ha aprendido nada: a principios de los años noventa, la izquierda radical asistió, en la RFA, al nacimiento de los llamados anti-alemanes para quienes, después de la unificación alemana y el derrumbe de la Unión Soviética, la situación del mundo retrocedió a la que se vivía en los primeros años del siglo XX. La dirección del ataque estaba clara desde el inicio: la consigna era God bless America – como las "buenas" potencias occidentales, defendiendo los "valores occidentales" y los ideales burgueses, contra el fantasma de un "cuarto Reich". La globalización del capital de hecho era estrictamente escamoteada y negada; la nueva dimensión del poder imperial bajo el solitario liderazgo de los EUA era ignorada y el desmoronamiento del capitalismo de estado de la "modernización a posteriori" nunca llegó a ser objeto de un continuo análisis crítico.
Y todo esto con el único propósito de poder proseguir su actividad en un mundo ideal negativo anti-alemán, provisto de residuos de la ideología iluminista burguesa de izquierda en el ámbito de los límites de la forma del sujeto de los sistemas productores de mercancías. Una renovación de la crítica radical del capitalismo a nivel del desarrollo global era substituida por una imagen del enemigo puramente ideológica llamada "Alemana", sin que en ningún momento hubiese sido esclarecida la relación entre la forma social capitalista y la Historia específicamente alemana. ¿Una crítica de la economía política? La respuesta es negativa. Pero en todas las ocasiones es una repetición continua de la coalición contra Hitler, sea cual sea el asunto en causa, a fin de, en un mundo burgués perpetuado, pertenecer siempre a los "buenos", pudiendo al mismo tiempo asumir la pose del "distinguido radical".
Ya con motivo de la segunda guerra del Golfo de 1991, una parte considerable de los anti-alemanes se revelaron como una pandilla de agitadores belicistas "de izquierda". Por medio de una contorsión grotesca de los hechos, el régimen iraquí, la RFA del Kohl de entonces y el movimiento por la Paz fueron subsumidos bajo el rótulo de "Hitlerianos", a fin de poder felicitar a la maquina de guerra imperial, en realidad co-financiada por el gobierno alemán, despreciando la evidencia de cien mil insignificantes cadáveres tercer-mundistas. A esas alturas se recurrió a la infame mentira de que la existencia de Israel estaría puesta en peligro por media docena de pre-diluvianos mísiles Scud, para desear el lanzamiento de una bomba nuclear encima de los habitantes de las regiones en ruina de la periferia capitalista, a título de prenda del Iluminismo occidental.
Doce años mas tarde, la misma izquierda reaccionaria y su respectiva prole celebran un encuentro ideológico de silesianos, consecuentes con su historial, con el fin de hacer de la izquierda radical alemana su rebaño de ovejas, con una doble estrategia hecha de agitación denunciadora desprovista de cualquier escrúpulo, por un lado, y por otro de una "política de alianzas" estalinista con el fin de movilizar idiotas útiles. El congreso "Juegos sin Fronteras" de Munich (del 23 al 25 de Mayo de 2003) promete convertirse en el punto álgido provisional de esta comedia bufa. Todo un espectro de autores y agrupaciones de izquierda dejándose arrastrar por la nariz. Crecen los idiotas útiles de una "política de alianzas" anti-alemana en la que ni siquiera están mínimamente en armonía unos con otros. Lo que
interesa es su presencia como representación de un rebaño. Por lo visto, el certamen fue organizado con la participación de fundadores del periódico de propaganda anti-alemán Bahamas, ávido por alinearse en la lógica de la guerra, y secundado por las respectivas organizaciones papagayas y subsidiarias para el consumo de adolescentes desocupados. La clientela reunida, cuanto más se niega a identificarse con esa secta tipo "Moon" anti-alemana, más se vuelve evidente que fue esta misma quien le insufló un superego ideológico, tal como en el servicio militar le colocan un casco de acero mal ajustado a un recluta.
Bajo el pretexto de tratarse de una aproximación crítica a la "crítica del capitalismo abusivamente simplificada" del movimiento anti-globalización, se pretende orquestar -en las condiciones de un cuidadoso aislamiento de todos los potenciales de perturbación bajo forma de un análisis crítico-, el consenso sectario entre los señores ideólogos de la guerra anti-alemanes y los opositores a la guerra envergonzados y sumisos, en forma de una "coalición de los dóciles" bajo el signo de una interpretación anacrónica de la situación en el mundo. Lo que se pretende demostrar es esto: Véanlo, algunos expertos belicistas y una serie de nombres que suenan un poco menos belicistas de las huestes radicales de izquierda, al final, han estado de acuerdo en lo fundamental ya que juntos están tan llenos de una reflexión (imaginaria) que mal pueden desarrollar una actividad. Un poco de oposición mellada a la guerra es lícito, a condición de que los agitadores belicistas anti-alemanes recojan, al mismo tiempo, el reconocimiento y las venias debidas a unos "izquierdistas honrados" y a una fuerza moral.
Ya se oye balar al rebaño de ovejas reunido y sometido al mando de los pioneros presentes del pensamiento belicista, y más aún de los ausentes. La ya de por sí claudicante "oposición a la guerra" de la revista Konkret y de la pareja de payasos políticos adeptos al marxismo vulgar, Trampert e Ebermann, en realidad no valen ni un comino. "Contra la guerra y la paz alemana" pregona Konkret, igual que todo el congreso que danza al son de la flauta de la ideología pro-imperial, para forjar su Paz (anti)alemana, aliándose a agitadoras y agitadores belicistas próximos a Bahamas, como es el caso de Stefan Grigat y Andrea Woeldike. En estrecha vinculación con los enunciados fundamentales de la propaganda belicista se procede a desacreditar la tan necesaria crítica de izquierda al movimiento por la Paz.
De cualquier modo ya es del conocimiento general el hecho de que Jungle World, que figura entre los organizadores al lado de Konkret, ha adquirido desde el 11 de Septiembre, en su función de subsidiaria del órgano central del ejército de los EUA "Stars and Stripes", méritos imperdurables en lo que dice respecto a la adulación de la anti-"civilización" capitalista. Una especie de Hyde Park corner para opositores a la guerra amaestrados a quienes también les está permitido formular una pregunta de vez en cuando, no consigue ocultar que ese "debate" está atravesado por un belicismo, medio declarado medio avergonzado, que también se trasluce en las informaciones tibias y forzadamente irónicas sobre los bombardeos en curso y el movimiento anti-guerra que protesta contra ellos.
Tampoco puede faltar la iz3w, la revista que aglutina una serie de iniciativas de apoyo al tercer mundo a punto de marchitarse y que tiene dificultades en decidirse entre su tradicional orientación para con el movimiento y su inclinación a los desmedidos ataques de cariz anti-alemán. En algunos de sus autores se mezclan por lo visto, los motivos paulatinamente adaptados de la campaña anti-alemana con el vulgar interés de los representantes de los lobbys de las ONGs del complejo humanitario-industrial tras los frentes de batalla de las guerras de ordenamiento mundial. Finalmente salió de esa cuadra la pareja insoportable de autores Uwer/Osten-Sacken que, con una regularidad penetrante, también tienen carta blanca para llenar Konkret y Jungle World de reflexiones escogidas sobre como la "democracia" y las "formas de trato cívicas" deben ser enviadas a los iraquíes, cabalgando en mísiles crucero. Una "argumentación" así despojada de cualquier análisis de las condiciones capitalistas y tan penosa que, hasta hace pocos años, nunca fue admitido esse desprecio en la izquierda radical y en el movimiento a favor del tercer mundo, ahora es puesta "a debate" con la seriedad de alumnos de primera
clase.
Si en esa área es tan grande la voluntad de olvidar todo lo que ya se sabía, tal vez se deba al hecho banal de que el lobby de las ONGs, si quiere esta vez tener algo que decir en el Irak devastado por las bombas, debe presentarse en la administración militar de los EUA para la debida verificación de sus respectivas conciencias.
No vale la pena seguir enumerando más cosas. Si hay algo que une esta asamblea de parlanchines compulsivos contaminados por el belicismo, es su perspectiva retrógrada, según la cual la historia se paró en 1945. Aquellos que balbucean algo sobre una "civilización capitalista" positiva, que nunca existió; aquellos, cuyo análisis del capitalismo no pasó del nivel de la primera guerra mundial y que ponen entre comillas el concepto del capital transnacional para documentar su propia ignorancia; aquellos que se encuentran ideológicamente aferrados a la forma capitalista del sujeto como la mosca al pegamento y que no quieren reconocer ninguna diferencia entre la teoría de la sobre acumulación de Marx y la economía política del antisemitismo, a fin de poder derramar a voluntad su veneno denunciador contra las reflexiones teóricas sobre las crisis que son de su gusto -toda esta gente tiene el atrevimiento, fruto de su indecible estupidez, de querer emitir juicios vinculatorios sobre los movimientos sociales. En este contexto ni siquiera se desprenden de la mala imagen de sentarse en la tribuna al lado de un fantasma proveniente del mundo fosilizado de la secta ML paleo-estalinista de Munich llamada "Unión obrera para la reconstrucción del KPD" (Partido Comunista de Alemania)(Streitbarer Materialismus [Materialismo Belicoso]). ¡Qué noble gesto de colegial a fin de recoger los vestigios de la "crítica abusivamente simplificada del capitalismo" de los movimientos del año 2003!
Esta es la postura típica de la falsa conciencia de secta, cuando ve sus posiciones irse aguas abajo: cualquier movimiento que exceda los limites de una masa manipulable y susceptible de ser organizada en su propio provecho es tratado como enemigo. El hecho evidente de que los movimientos nacidos de
las contradicciones del capitalismo tienen que apoyarse, antes que nada, en una "crítica abusivamente simplificada del capitalismo", no sirve así de base al desarrollo ulterior de la teoría crítica, sino a una desenfrenada denuncia propagandística. Los predicadores antialemanes de la penitencia ya tenían declarada anteriormente la cuestión ecológica como un asunto fascista, y ahora quieren hacer lo mismo con la cuestión social. Y sus idiotas útiles dicen sí y amén y balancean con aire convencido sus cabezas vacías decualquier vestigio de pensamiento.
Estas reacciones se deben también al hecho de que estos contextos serían perfectamente incompatibles con el carácter transnacional de los nuevos movimientos. En otros lugares, sus parientes espirituales tuvieron al menos la decencia de pasarse abiertamente al lado del poder imperial y de la constitución capitalista, con el fin de renegar de su identidad radical de izquierda de antaño. Sólo los antialemanes de Alemania y de Austria tuvieron la originalidad de querer asociar el belicismo pro-imperial con una pretensión de "crítica radical". Si una construcción tan absurda es absolutamente incomprensible en los países europeos vecinos de Alemania, mucho más lo es para el resto del mundo. En realidad, la grotesca amalgama de identidad antialemana es la más nacional de todas, representando el más
profundo provincianismo alemán frente a los movimientos a escala global.
Los belicistas antialemanes y sus idiotas asociados nada quieren saber del carácter transnacional del desarrollo capitalista y se mantienen intelectualmente al nivel de la era de las guerras mundiales, porque ellos mismos no saben ni quieren ser transnacionales. El mundo está subsumido al propio mal olor germánico y, así, los millones de manifestantes contra la guerra y contra la globalización en Nueva York y Washington (con la participación de movimientos judíos), en Londres y Madrid, tal como sus congéneres en Berlín, se les presenta como tantas otras manifestaciones idénticas con la misma conciencia "alemana", fascista y antisemita. Un caso evidente de paranoia clínica.
¿En qué consiste el verdadero problema? La mayor parte de los movimientos están constituidos por masas de gente la mayoría muy joven y que no tienen pasado político, ni de izquierda, ni de cualquier otra tendencia. Eso no significa que sean neutros y vírgenes en términos ideológicos. Por el contrario, están sobrecargados por las socializaciones y las mediaciones mediáticas de la conciencia burguesa vigente, a lo largo de cuyas líneas de fractura se desarrolla su oposición, a través de la experiencia de lasclamorosas contradicciones que provoca el capitalismo de crisis globalizado. El sentido en que estos movimientos se desarrollarán está abierto, tanto a corto como a largo plazo. Sobre ellos y en su seno actúan corrientes, grupos, organizaciones e individuos con una historia "política" ya formada y/o con identidades ideológicas (desde anti-imperialistas, otras corrientes de la izquierda radical, pasando por neofascistas etc. hasta jóvenes palestinos, árabes y migrantes de otros orígenes y orientaciones). Todo esto, no es nada nuevo, fue desde siempre la estructura típica de los movimientos sociales.
Existe hoy una presión en el sentido de formas de asimilación de cariz nacionalista o religioso y antisemita que no solamente proviene de neofascistas y grupos islámicos y de migrantes, sino también de las degeneraciones nacionalistas y antisionistas y, en última instancia, antisemitas, de un anti-imperialismo desorientado de los antiguos adeptos de la izquierda que, con el final de los "movimientos de liberación nacional" del tercer mundo perdió su razón de ser y, por ello, se va degradando; así como los productos de descomposición del marxismo de estado de la "modernización a posteriori" en todo el antiguo bloque del Este se manifiestan nacionalistas y antisemitas.
Los belicistas anti-alemanes y sus idiotas útiles no son verdaderos adversarios de estas tendencias sino, muy al contrario, son sus cómplices. No luchan por, sino contra los movimientos como tales, porque estos no danzan al son de la inteligencia asesina y proimperial "de izquierda"; imputan a las masas de jóvenes opositores a la guerra y a la globalización una identidad parecida a la de los pasotas neofascistas y nacional-"anti-imperialistas"; llevan una política destructiva de la profecía que se cumple por si misma para, de cualquier manera, identificar las incómodas manifestaciones de masas precisamente en la forma que les conviene, con el fin de poder denunciarlas en su conjunto como el despertar de un movimiento nacionalista y antisemita y desviar de cualquier intromisión productiva y crítica el rebaño de corderos de la izquierda, subyugándole con argumentos anti-alemanes.
Esto no es ningún error de los antialemanes, sino su método y su propia esencia. Para ellos cualquier resistencia que aparezca debe ser denunciada, desde ahora, como nacionalista y antisemita con el fin de excluir del juego cualquier mediación crítica (el propio concepto de mediación ya fue definido como palabra fea que un buen antialemán no debe pronunciar).
Los antialemanes y su vanguardia belicista y proimperial provienen, realmente, de la misma lógica que la de la descomposición de la historia de la vieja izquierda, así como sus opositores "anti-imperialistas", queconstituyen solamente el reverso de la misma medalla. En la historia de la modernización, la izquierda tradicional estaba acostumbrada a atribuir un valor positivo al lado "progresista" del desarrollo capitalista. Al iniciodel siglo XXI, además, este desarrollo se paró y el mercado mundial entró en colapso debido a las consecuencias de la tercera revolución industrial. La globalización no es más que una manifestación de un capitalismo de crisis a escala global, cuya transnacionalidad negativa debe ser invertida en un sentido emancipador. Los antialemanes y los anti-imperialistas bloqueanjuntos este próximo paso de actuación y del pensamiento emancipador.
Ambos se niegan a admitir que la historia de la modernización capitalista llegó a su fin y que ya no hay ningún polo en el desarrollo capitalista que pueda ser relacionado con valores de la "izquierda". Ambos se aferran com uñas y dientes a las categorías capitalistas de la Modernidad, a la forma del sujeto del "trabajo abstracto" (Marx) y a las formas del sistema productor de mercancías. Ambos se encuentran, orientados en la misma medida hacia las constelaciones de una situación mundial que pertenece al pasado, fijándose los unos en la "liberación nacional" del tercer mundo y los otros en la eterna repetición de la coalición contra Hitler. Por eso se vem obligados a propagar la absurda alternativa entre una referencia positiva a Saddam y Bin Laden por un lado, o a Bush y Blair, por otro. Esta falsa polarización no se encuadra en una lucha por el futuro sino por el pasado. La izquierda radical no llega, de esta manera, a una posición propia que se encuentre a la altura del proceso histórico, convirtiéndose por el contrario en un adorno de las diversas formas de expresión de la barbarie global de la
crisis capitalista.
En este proceso, los belicistas antialemanes y sus aliados idiotas útiles intentan armarse con la máscara de la "crítica radical", escondiéndose detrás de una history fiction que no tiene la más mínima vinculación con los hechos. En su película fantástica, la "superpotencia alemana" se prepara, frente a la UE, para en su cualidad de remake (NUEVA VERSIÓN) lineal del imperio nazi, desafiar a los EUA en una lucha por la expansión territorial y por zonas de influencia, materias primas, mercados y mano de obra, tal como antaño ocurría con el auge del imperialismo clásico. Con esta vieja "teoría del imperialismo", que se encuentra a la altura de la "crítica abusivamente simplificada del capitalismo" de Lenin de 1916 y que, ironía de las ironías, es precisamente igual que su rival "anti-imperialista", los anti-alemanes pretenden vender una miserable toma de posición a favor de la guerra imperial de la última potencia mundial como la cima del radicalismo. El conflicto en el seno de la OTAN en torno a la guerra contra Irak sirve de "prueba" superficial de esa construcción sin pies ni cabeza, sin que nadie se tome además el trabajo de apoyar esta interpretación en un análisis del capital mundial.

Incluso una ojeada superficial a la situación mundial es suficiente para constatar que no se trata de una competencia imperialista tradicional. No se trata tampoco de intereses expansionistas nacionales e imperialistas, ni de mercados, ni mucho menos de mano de obra, ni incluso de materias primas (Petróleo); se trata solo, en el contexto de las estructuras transnacionales, de reproducción del capital. El capitalismo no puede volver atrás a una situación anterior a la globalización. Del mismo modo que no hay vuelta atrás a una situación anterior a una estructura de poder del imperialismo global de la OTAN conducida de forma incontestable por la última potencia mundial, los EUA, cuyo avance en términos de armamento y cuyo complejo militar e industrial no pueden ser igualados por la UE ni en décadas de esfuerzo continuado, si hubiese cualquier motivo para hacerlo. Incluso los manifestantes muy jóvenes que son insultados por ellos podrían esclarecer a los nostálgicos y colaboracionistas antialemanes sobre el hecho de que el ejército alemán se encuentra plenamente integrado, a escala global, en la maquinaria militar del imperialismo global, y que solo no tiene capacidad operativa en ninguna parte.
En realidad, el conflicto en el seno de la OTAN no es de naturaleza estratégica, siendo los objetivos ampliamente idénticos, sino de índole táctica y legitimadora en el seno de la estructura global del poder imperial. Frente a la amenaza y en parte ya frente a la realidad manifiesta de las crisis de los mercados financieros y las monetarias, con la economía de los EUA como epicentro, la última potencia mundial, sin concurrencia en el plano militar, aposta por una fuga hacia delante. Tanto la pretensión del control global como de los flujos de los capitales deben ser defendidos cueste lo que cueste, aunque ello implique la quiebra de las propias bases legitimadoras (ONU, derecho internacional, el principio de la soberanía etc.). Algunos gobiernos subalternos, como el francés o el alemán, se detienen sin embargo ante las posibles consecuencias incontrolables, en parte precisamente porque no tienen capacidad para una actuación militar independiente.
De hecho, este conflicto táctico y legitimador no se desarrolla apenas en la superficie, entre algunos gobiernos europeos y el gobierno de los EUA, sino también en el interior de las administraciones, asociaciones de intereses y clases políticas de toda la estructura del imperialismo global. Una parte de la asociación federal de la industria alemana y el órgano central de la bolsa "Wirtschaftswoche" apoyan la política guerrera de los EUA junto con un gran bloque de "atlánticos" en el CDU, en el FDP y en el ala derecha de la socialdemocracia. A la inversa, parte de la industria, de la política y de la administración de los EUA y de Gran-Bretaña critican el rumbo arriesgado de los "halcones" que allí predominan. No se trata de potencias nacionales e imperialistas que se enfrentarán unas contra las otras, sino de un conflicto en torno al "como", en el seno del imperialismo de seguridad y excluyente
occidental.
Los belicistas y otros antialemanes, que sueñan con ser "críticos radicales" del fantasma de una superpotencia nacional alemana se alinean en la realidad incondicionalmente con las oscuras fuerzas del imperialismo global, codo con codo con los nauseabundos Blair e Bush, de pareja con los conservadores duros de Alemania y con la parte más agresiva de las asociaciones más importantes de la economía alemana. No critican el aparato de la RFA por formar parte de la estructura del poder imperial sino por el contrario, por no tener de momento convicción y militancia suficientes.
No tiene nada de extraño que, ante el estado avanzado de la situación global de crisis, se manifiesten contradicciones en el seno de la construcción imperial global. La única cosa acertada desde el punto de vista de la crítica radical seria explicar estas contradicciones en base a la estructura de crisis de la globalización con el fin de, precisamente en la práctica del movimiento, hacerlo avanzar por igual también contra la parte alemana, y confrontar la hipocresía pacifista de la mayoría roja y verde con el encuadramiento real de la RFA en la lógica, en el contexto de los intereses y, al mismo tiempo, en la irracionalidad de las guerras de ordenamiento mundial occidentales y democráticas.
Los antialemanes, por el contrario, proyectan estas contradicciones anacrónicamente hacia atrás sobre la era de las guerras mundiales para, de forma abierta (Bahamas & Cia.) o implícita (el resto de los parroquianos o clientela, atormentado por el superego ideológico correspondiente), tomar partido por los "halcones" imperiales. Sus estúpidas deducciones por analogía, así por encima, son de la más perfecta incoherencia. Ahora repiten como un papagayo la patraña según la cual un dictador fallido del tercer mundo como Saddam Hussein seria un "peligro para el mundo" análogo a Hitler, lo mismo que se hacen la idea de que en breve un ejército nazi nuevo y genuinamente alemán tomará el mundo por asalto. Incluso en términos puramente inmanentes, su construcción es absolutamente absurda, ya que, si realmente nos encontrásemos en una situación semejante a la anterior a 1914, una posición "radical" nunca jamás podría consistir en combatir el "propio" imperialismo nacional tomando partido por otro imperialismo nacional. Así, se apresuran a proyectar de cualquier modo sobre todo eso el prototipo de la coalición contra Hitler, aunque la cosa no tenga manera de parecer mínimamente cierta. Entonces, como se prefiera, ¿primera o segunda guerra mundial, o antes de las dos juntas? Solo hay una cosa que no se ha visto: la verdadera constelación mundial del año de gracia 2003.
Con el fin de deshacer los escalofriantes errores y contradicciones lógicos, históricos y prácticos de su "argumentación", los antialemanes erigen un escenario amenazador de esquemas de identificación ideológicos destinados a volverlos inatacables. Quien desenmascara sus ridículas construcciones pasa desde ahora por "anti-americano" y "antisemita".
En realidad es natural que los EUA, como centro de la estructura de poder y de la máquina militar imperial, sean como tal designados y atacados por la crítica radical. Los criterios que distinguen esta crítica de un antiamericanismo cultural de derecha son, primero, su derivación de la crítica y del análisis de la relación del capital y, segundo, la constitución de esa crítica como anti-nacionalista y transnacional, parejo al movimiento opositor de izquierda en los mismos EUA. Los belicistas antialemanes y sus idiotas útiles, por el contrario, quieren marcar con el odioso estigma del antiamericanismo nacionalista de derecha toda la crítica a la maquinaria militar de los EUA; y forma parte de ello la denuncia a la izquierda y al movimiento contra la guerra en los EUA, de la misma forma inapropiada con que denuncian los movimientos europeos. Se limitan así a representar el reflejo invertido del antiamericanismo nacionalista, exigiendo la identificación inmediata y positiva con el aparato de violencia de la última potencia mundial y certificando un "avance civilizador" a la sociedad de los EUA, cuya cuota de internamiento de la delincuencia social en prisiones y centros penales es hoy mas elevada que la de la Unión Soviética en los tiempos de Stalin. Tampoco los norteamericanos "pueden" ser anticapitalistas, debiendo ser solo "antialemanes".
Los antialemanes ofrecen el mismo panorama de un modelo de mala interpretación en cuanto a Israel. También aquí la "identificación total" paranoica o, en realidad, autista, dará su contrario preciso. La necesidad de defender el derecho a la existencia del estado judío contra la cruda ideología antisionista (lo que nada tiene que ver con un peligro agudo para la existencia de Israel) se convierte en una toma de posición militante a favor del gobierno de derecha del Likud. La oposición de izquierda, o incluso apenas liberal, tanto como el movimiento contra la guerra en Israel, son denunciados por los antialemanes con la misma vehemencia de todos los demás. También aquí se colocan codo con codo con las fuerzas racistas más reaccionarias, al lado de los asesinos de Rabin y con las eminencias ocultas que hay detrás de ellos, y encima tienen aún la osadía de presentar todo esto como la única y legítima "crítica del antisemitismo". De un modo general se arrogan la autoridad de definición sobre el conjunto del antisemitismo, para poder colocar a su antojo esa siniestra etiqueta a su alrededor, o amenazar con ello en cuanto se insinúe el mínimo desvío del superego de Bahamas. Así, la supuesta crítica del antisemitismo se infla y desvaloriza de tal modo que deja de ser seria y con ello acaba dando cobertura al síndrome del antisemitismo.
El cálculo de los antialemanes, movidos por la ambición y por la locura de la política identificadora, ya no se refiere a la sociedad; no quieren saber nada de Israel ni de las personas de Irak, y mucho menos de la situación en los EUA, y ni siquiera de la emancipación, sino que quieren única y exclusivamente una política de barrio en el interior de la izquierda, tendiente a la respectiva "toma del poder". Quieren criar una identificación pura en un espacio estancado de la locura ideológica. Y, también, por eso de que el antisemitismo ya no se origina en la sociedad sino al revés, la sociedad se origina en el antisemitismo que se presenta como un principio totalmente negativo.
El motivo más profundo de esta locura es la pérdida del sentido de la realidad y la huida de la misma, porque ya no puede ser representada en base a los paradigmas del pensamiento iluminista de la izquierda burguesa y en los restos del marxismo del movimiento obrero, desde siempre "abusivamente simplificado". Los anti-alemanes se agarran al "legado burgués" de la historia de la izquierda, cuando el deber de la crítica radical seria liberarse de él a cualquier precio. Quieren ser "radicales", pero quieren serlo desde el fundamento de la ontología capitalista que se les escapa bajo los pies. De ahí la fuga hacia un espacio ideológico imaginario, de ahí la identificación con la última potencia mundial capitalista. De ahí también la llamada a los instintos más bajos, inducidos por el chauvinismo del bienestar, de una izquierda metropolitana que de repente se convence de que tiene que ver más con las boutiques de Nueva York que con las ruinas de Kabul. Y de ahí también su éxito relativo en los ambientes izquierdistas, a los que les gusta dejarse "sorprender" por los anti-alemanes, porque apelan a su secreta identidad pequeño-burguesa occidental y autista, invocada como programa en el ámbito de la nueva crisis mundial.
Ante una izquierda radical maniatada de este modo y rebajada al nivel de un rebaño de ovejas que se deja mandar a cualquier destino por los miembros anti-alemanes de la claque del asesinato en masa imperial, apenas queda un único sentimiento: el asco. ¿Incluso toda la izquierda radical en la RFA y
en Austria con pretensiones críticas frente al tradicional anti-imperialismo se encuentra en este estado de descalabro y de degradación moral e intelectual? ¿No será por el contrario una minoría de belicistas y sus respectivos idiotas útiles que, en la mayor de las impertinencias, elevan sus voces y ocupan posiciones claves publicitarias, confiando en el efecto de la inercia de la ovina paciencia de una turba de activistas de izquierda y de lectores compulsivos de sus pasquines, que en realidad piensan de modo totalmente diferente? Solo podremos salir de dudas si los opositores coherentes a la guerra y los críticos radicales de la anti-"civilización" capitalista finalmente se movilizan.
Es preciso acabar de una vez con todo el "debate" con los belicistas, ¡ya sean hard o softcore! El belicismo no puede ser una alternativa satisfactoria. El tiempo está más que maduro para trazarnos la línea divisoria también a nivel formal, después de trazarla con respeto al contenido. La izquierda radical del espacio de lengua alemana deberá formarse de otro modo, incluso en el aspecto periodístico, si alguna vez quiere verse libre de esta epidemia. ¡Tenemos que acabar con todo el liberalismo y con todo amedrantamiento, acabar con todo el fingimiento burgués de comprensión frente a los tontos provincianos ideales que se conocen con el nombre de anti-alemanes, que en todo el mundo son la vergüenza de la izquierda alemana y austriaca! Si no ocurre finalmente un terremoto en este paisaje de la izquierda, podemos olvidarnos de una crítica social radical en esta sociedad para los años que vienen. Los movimientos sociales perderán su oportunidad y serán vaciados por los elementos ideológicos nacionalistas y antisemitas – y todo ello debido a la parálisis anti-alemana de la izquierda.
Lo que mucho fermenta, se convierte finalmente en rabia: ¡destruye lo que destruyó la izquierda radical – denuncia a los denunciantes! No se trata de dar un nuevo aliento a la lógica del sectarismo de izquierda, del microclima envenenado, de la política identificadora autodestructiva y a la voluntad de poder de los gurús. Por el contrario se trata de acabar con esa lógica, que asumió una nueva calidad en los demagogos anti-alemanes sobrepasando incluso las situaciones kafkaianas que se confirmaron en los "grupos K" de los años setenta [nombre que en la época del post 68 se daba a los numerosos micro-movimientos de extrema-izquierda; n.d.Tr.]. Se trata de acabar también con la atmósfera bizantina creada por los belicistas de sospechosas ambiciones y de desenfrenado maquiavelismo entre bastidores. La necesaria crítica del antisemitismo, aunque sea de la "izquierda" ex-anti-imperialista, es un asunto demasiado serio para poder ser dejado a merced de la inflada y gastada voluntad de poder de los autotitulados tribunales de linchamiento anti-alemanes. Y, para la izquierda radical, es una cuestión de autoestima y de auto preservación condenar el belicismo divulgado por los anti-alemanes por las vías directas y osmóticas y tomar en sus propias manos la crítica consecuente de las tendencias nacionalistas y antisemitas fuera de y contra esos políticos de la paranoia. La lucha contra la peste parda no debe dejarse desvalorizar por el belicismo. Al mismo tiempo, la izquierda radical debe liberarse de la atmósfera sofocante que paraliza el discurso que hace falta ahora para que se formule de nuevo la crítica al capitalismo del siglo XXI, puesto que los belicistas, colaboradores y nostálgicos antialemanes dieron una carga denunciatoria a todas las cuestiones necesarias para la creación de las teorías, aunque elnexo con su parcial visión del mundo no fuese más que una idea peregrina.
Evidentemente puede darse el caso de que esta exhortación ya llegue tarde y de que la polarización errónea y funesta en el seno de la izquierda, entre los "anti-imperialistas" degradados a nacionalistas, anti-sionistas y antisemitas, por un lado, y por otro los cómplices pro-imperiales y belicistas de la máquina capitalista de la potencia mundial junto con sus idiotas útiles asociados, ya se encuentre demasiado avanzada. Estos dos polos de la misma conciencia anacrónicamente calcinada de una historia de izquierda que pertenece irremediablemente al pasado también se perderán juntos, tal vez arrastrando consigo una gran parte de los ambientes de la izquierda radical ideológicamente agotados y transformados en una mentira ambulante. Existen situaciones en que se vuelve más prometedor en términos de futuro arriesgarse ir solos que balar como los corderos y croar como las ranas.
Pero también existen señales de esperanza, como por ejemplo la huelga escolar en toda Alemania contra la guerra. Tal vez estemos ante los primeros signos de una nueva generación del mundo que ya en breve va a mostrar a ambos fósiles con la edad que realmente tienen. Existirá una vida de la crítica radical y emancipadora, más allá de los paradigmas e interpretaciones fijados en el pasado, que hoy abarrotan esas publicaciones de la izquierda radical que ya sobrepasaron su fecha de caducidad. Los muertos-vivos del marxismo vulgar anacrónico y de la ideología iluminista burguesa no tienen otro futuro más allá del ataúd al que por derecho próprio pertenecen.
¡Viva la solidaridad crítica con el movimiento contra la guerra y con los movimientos contra la globalización capitalista, aquí y en todas partes del mundo!
¡Viva una nueva solidaridad transnacional venida de abajo!
¡Viva la solidaridad con los manifestantes judíos de Nueva York contra la guerra y con todo el movimiento de oposición en los EUA, con la izquierda israelita y con los millones de manifestantes en Londres, Paris, Roma, Madrid y Berlin!

Se agradecería la reproducción y distribución voluntaria de este esclarecimiento. Robert Kurz , con el apoyo de la redacción de "Krisis" y de la redacción de "Streifzüege".
Robert Kurz
28.03.2003
Traducción al Portugués de Lumir Nahodil
http://planeta.clix.pt/obeco/

Traducción del portugués al español: contracorriente

SICKO n’a jamais été interdit à Cuba!

 ¡Viva WikiLeaks!

Wikileaks a fait hier quelque-chose d’incroyable : un câble classifié par le Département d’État et qui concerne en partie mon film "Sicko" a été publié. C’est une vision impressionnante de la façon orwellienne selon laquelle les bureaucrates de l’État répandent leurs mensonges et tentent de recréer la réalité (je suppose que c’est pour complaire à leurs chefs et leur dire ce qu’ils ont envie d’entendre).
La date est du 30 Janvier 2008. Seulement quelques jours après que ’Sicko’ ait été "nominé" pour l’Oscar du meilleur documentaire. Cela a du rendre fou quelqu’un du Département de l’État de Bush (son département du Trésor, qui m’a aussitôt signifié qu’ils étaient en train de chercher quelles lois auraient pu être enfreintes pour emmener trois des premiers sauveteurs du 11 Septembre à Cuba, pour qu’ils y reçoivent des soins qui leur auraient été refusés aux États-Unis)
L’ex-directeur d’assurances de santé Wendell Potter a révélé récemment que l’industrie de l’assurance - qui avait engagé des millions pour s’opposer à moi et, si nécessaire, "précipiter Michael Moore dans un ravin » - avait commencé à travailler avec les anticastristes cubains de Miami afin qu’ils calomnient mon film.
C’est ainsi que le 31 Janvier 2008, un fonctionnaire du Département d’Etat à La Havane a pris une histoire inventée et l’a envoyée en retour à son siège à Washington. Voici ce qu’ils suggéraient :
XXXXXXXXXXXX a déclaré que les autorités cubaines ont interdit le documentaire de Michael Moore ’Sicko’ pour son caractère subversif. Bien que l’intention du film soit de discréditer le système de santé des États-Unis, mettant en relief l’excellence du système cubain, il dit que le régime sait que le film est mythique et qu’il ne souhaite pas prendre le risque d’une réaction populaire devant des installations cubaines dont la grande majorité d’entre les cubains ne dispose assurément pas.
Ca paraît convaincant, non? Seulement, il y a un problème : tout le peuple de Cuba a vu le film à la télévision le 25 Avril 2008! Le film a tellement plu aux Cubains qu’il a été un des rares films d’Amérique du Nord à être distribué dans les cinémas de Cuba.
Personnellement, je me suis chargé de faire parvenir une copie de 35mm à l’Institut du cinéma de La Havane. ’Sicko’ a été projeté dans les villes de tout le pays, et à La Havane, ’Sicko’ a été projeté au fameux cinéma Yara.
Mais le cable secret dit qu’il a été interdit aux Cubains de voir mon film. Hmmm.
Nous savons aussi par d’autres câbles secrets des USA que "la désillusion (des masses Cubaines) s’est étendue à toutes les provinces" et que "toute la province orientale bout de haine" contre le régime de Castro. Il existe une grande révolte souterraine active, et "les travailleurs donnent facilement tout l’appui nécessaire" à tous ceux qui sont engagés dans une "sabotage en douce" du gouvernement. Le moral est en berne dans toutes les strates de l’armées, et en cas de guerre l’armée "ne combattra pas". Énorme - ce cable est très chaud!
Évidemment, ce câble secret des USA est du 31 mars 1961, trois semaines avant que Cuba ne botte quelques postérieurs dans la Baie des Cochons.
Le gouvernement des USA a transmis à lui-même ces documents "secrets" durant ces cinquante dernières années, expliquant minutieusement et en détails à quel point la situation à Cuba est terrible et comment les Cubains souffrent en silence pour que nous puissions revenir et prendre le pouvoir. Je ne sais pas pourquoi nous avons écrit ces câbles, je suppose qu’ils nous ont seulement fait nous sentir mieux avec nous-mêmes. (Toute personne curieuse peut trouver un musée entier des vœux exaucés des USA sur le site des Archives de la Sécurité Nationale).
Alors, que faire d’un câble "secret" quasiment faux, particulièrement quand il fait allusion à vous et au film? Bon, vous attendez qu’un journal responsable enquête et qu’il hurle aux quatre vents ses découvertes. Mais Wikileaks a fait connaître hier le câble de ’Sicko’ à Cuba aux médias … et qu’en ont-ils fait? Ils l’ont fait circuler comme si c’était la verité!
Voici le titre du journal The Guardian :
Wikileaks : Cuba interdit ’Sicko’ pour décrire un système de santé "mythique". Les autorités craignent que les images des hôpitaux reluisants du film de Michael Moore, nominé à un Oscar, ne provoquent une réaction populaire.
Pas l’ombre d’une enquête approfondie pour savoir si Cuba avait réellement interdit le film!
Tout le contraire, en fait. En se faisant l’écho d’un mensonge la presse de droite commençait à voir s’ouvrir un boulevard pour ses manœuvres, (...). Elle a écrit à ce sujet sans réserves, y compris, malheureusement, BoingBoing et mes amis de The Nation. De cette façon, nous avons ici Wikileaks, qui a été mis en ligne pour trouver et rendre ces câbles libres - et les journalistes traditionnels, une fois de plus trop paresseux pour lever un doigt, pointer et faire un clic avec la souris pour accéder à Nexis ou chercher avec Google pour voir si réellement Cuba a "interdit le film". Si un seul reporter l’avait fait, voici ce qu’il aurait trouvé :

16 de junio del 2007 Sábado 1:41 GMT [c’est-à-dire 7 mois avant le cable "faux"]
TITULAIRE : Le Ministre de la Santé Cubain dit que le film de Michael Moore ’Sicko’ montre les "valeurs humaines" d’un système communiste.
Byline : Por ANDREA RODRIGUEZ, auteur à Associated Press
La Havane
Le Ministre de la Santé de Cuba, José Ramón Balaguer, a dit ce vendredi que le documentaire du cinéaste Américain Michael Moore ’Sicko’ met en relief les valeurs humaines du gouvernement communiste de l’île... "Il ne peut y avoir aucun doute, ce documentaire émanant d’un personnalité comme celle de Michael Moore aide à promouvoir les principes profondément humains de l société cubaine."
*
Ou bien ce petit article du 25 Avril 2008 sur CubaSi.cu (http://media-tv-roundtable.cubasi.cu/ )?
’Sicko’ inauguré à Cuba le 25.04.08.
Le documentaire ’Sicko’, du cinéaste Américain Michael Moore, qui traite de l’état déplorable du système de santé aux États Unis sera inauguré aujourd’hui à 5 heures 50 à la Mesa Redonda de Cubavisión et sur le Canal Éducatif.


Ou cet éditorial cubain (http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2010-07-15/el-proximo-bocado/ ), qui inclut un grand clip de la partie de ’Sicko’ où apparaît Cuba, sur la page multimédia du site Cuba Si.cu (http://media-tv-roundtable.cubasi.cu/ ), sur le canal de la Mesa Redonda.
*
OK, on sait que les médias sont paresseux et que la plupart ne servent à rien.
Mais le plus gros problème ici c’est comment notre gouvernement paraît être complice de l’industrie des assurances de santé pour détruire un film qui pourrait faire aller vers ce que les Cubains ont déjà dans un pays du tiers-monde ravagé par la pauvreté : la santé gratuite pour tout le monde. Vers la question du pourquoi il l’ont et nous pas. Cuba a un taux de mortalité infantile meilleur que le nôtre, l’espérance de vie y est seulement de 7 mois en dessous de la nôtre, et, selon l’OMS, ils sont seulement deux places derrière le pays le plus riche du monde en termes de qualité des soins médicaux.
Voilà l’histoire, afin qu’elle soit connue des principaux médias et des ennemis de la droite.
Maintenant que les faits ont été présentés, que va-t-on en faire? Va-t-on attaquer parce que mon film a été diffusé par la télévision d’état cubaine? Ou bien parce-qu’il n’a pas été diffusé par la télévision d’état cubaine? Il faut choisir, cela ne peut être les deux en même temps.
Maintenant que les faits démontrent que le film a été diffusé par la télévision d’état et dans les cinémas, je crois que le mieux est de m’attaquer pour avoir projeté mon film à Cuba.
Vive Wikileaks!
20 décembre 2010 Michael Moore

Traduction Alma Cuba Si Lorraine
Verlo en el blog de Michael Moore



dimanche 19 décembre 2010

L’idolâtrie ouvrière

En lisant le livre de Carlo Roselli, Socialisme libéral (Paris, 1930) je relève ce passage « juger la masse avec pessimisme implique un jugement pessimiste de l’homme, la masse n’étant autre chose que l’ensemble d’individualités concrètes. Du moment qu’on déclare la masse incapable de saisir, ne serait-ce que d’une façon grossière et primitive, la valeur de la lutte pour la liberté, on déclare aussi que l’homme est fermé à tout instinct qui n’est pas purement utilitaire. De tout façon on barre le chemin à tout idéal de rédemption sociale, à toute foi dans les instincts démocratiques, foi fondée sur la thèse d’identité fondamentale entre les hommes, et enfin à tout optimisme concernant la nature humaine. » Je ne tolère jamais sans réaction certaines attitudes nihilistes d’individualistes destinés à finir secrétaires de confédération de travail, ou parfois pire Mais d’autre part, je ne cire jamais les bottes du prolétariat « évolué et conscient », mêle lors des assemblées ouvrières, et je ne peux comprendre le langage ronflant des bonzes bolcheviques. Dans un article (un exemple entre mille) intitulé « Action antifasciste » (juin 1933) je lis que Gramsci est une « âme prolétaire ». Où ai-je déjà entendu cette expression ? Ah oui, c’était au Pecq où, comme manoeuvre maçon, j’avais été abordé par un « responsable » communiste en ces termes « Maintenant, Berneri, tu peux connaître l’âme prolétaire ! »
Je réfléchis à « l’âme prolétaire » et, comme toujours, les souvenirs surgissent de ma mémoire et débordent de mon cœur pour éclairer ce problème.
De mes premiers contacts avec le prolétariat, je ne trouve pas matière à définition de l’« âme prolétaire ».
Je revois mes premiers compagnons : les jeunes socialistes de Reggio Emilia et des alentours, coeurs généreux, intelligences ouvertes, volontés tenaces ; puis je fis connaissance des anarchistes ; Torquato Gobbi fut mon maître, lui ouvrier relieur, moi jeune lycéen, « fils à papa » qui ignorait tout de la grande et véritable université qu’est la vie. Et, depuis, combien d’ouvriers dans ma vie quotidienne !
Mais si, chez l’un, je trouvais l’étincelle qui éclairait ma pensée, si, chez l’autre, je découvrais des affinités électives, si, avec autres encore, je m’ouvrais à de fraternelles intimités, combien en ai-je rencontré qui restaient fermés, dont la morgue et le vide de l‘esprit me heurtaient, dont le cynisme me donnait la nausée ! Pour moi, à cette époque, le prolétariat c’était les gens ; cette moyenne bourgeoisie dans laquelle j’avais vécu, cette masse étudiante dans laquelle je vivais ; la foule en somme ! Mes amis, mes copains ouvriers les plus intelligents et les plus spontanés ne m’ont jamais parlé d’« âme prolétaire ». Je savais par. eux comment progressent la propagande et l’organisation socialistes.
Entré dans la propagande et l’organisation, j’ai vu le prolétariat ; il m’est apparu, dans son ensemble, être ce qu’il est encore aujourd’hui : une immense force qui s’ignore, qui se préoccupe avec guère d’intelligence de ce qui lui est directement utile, qui se bat difficilement pour des motifs idéologiques ou pour quelque chose au but non immédiat. Une immense force alourdie par des préjugés sans fin, par des ignorances grossières, par des illusions enfantines. La fonction des « élites » m’est alors apparue clairement :
- donner l’exemple de l’audace, du sacrifice, de la ténacité afin d’attirer l’attention des masses ;
- rappeler l’oppression politique, l’exploitation économique, mais aussi l’infériorité morale et intellectuelle des majorités.
Je pense alors que présenter la bourgeoisie avec le même simplisme des caricatures de Scalarini dans l’Aventi !, avec la même démagogie que les « orateurs de meeting », me semble être dangereux et de très mauvais goût.
Il a existé, et existe encore aujourd’hui, hélas ! Une rhétorique socialiste terriblement non éducative que les communistes contribuent encore mieux que d’autres à perpétuer. Non contents de cette trouvaille, l’ « âme prolétaire », ils cherchèrent .derrière les fagots pour découvrir la « culture prolétaire ».
A la mort de Lounatcharski, on a pu lire dans certains journaux communistes qu’il incarnait la « culture prolétaire ». Par quel miracle un écrivain bourgeois aussi érudit.(l’érudition étant le capitalisme de la culture), aussi maniéré que Lounatcharski représente-t-il la « culture prolétaire » ? Pour moi, c’est un mystère analogue à celui de la « gynécologie marxiste », expression qui a scandalisé Staline lui-même (il fallait le faire !).
Le Réveil, de Genève, en s’élevant contre l’expression « culture prolétaire », observe « Le prolétaire est, par définition, ainsi que souvent en réalité, un ignorant dont la culture est nécessairement très limitée. Dans tous les domaines, nous avons hérité du passé de biens inestimables qui ne peuvent pas être attribués telle ou telle classe. Le prolétariat, lui, revendique avant tout une plus large participation la culture comme une des richesses dont il ne veut plus être privé. Des savants, des écrivains et des artistes bourgeois nous ont donné des oeuvres capables de nous émanciper, tandis que des intellectuels soi-disant prolétaires nous cuisinent le plus souvent des plats indigestes. »
La « culture prolétaire » existe, mais elle se limite aux connaissances professionnelles et une sorte de saupoudrage encyclopédique bricolé-. Elle se caractérise par son retard sur le progrès de la philosophie, des sciences et des arts. On trouve des partisans fanatiques du monisme de Haeckel, du matérialisme de Büchner, et même du spiritisme, classique parmi les autodidactes, mais jamais parmi les personnes réellement cultivées. Une théorie quelconque commence à devenir populaire et à trouver des échos populaires dans la « culture prolétarienne » qui est avide de luxe. Tout comme le roman populaire est plein de princes, de marquis et de soirées brillantes, un livre est d’autant plus recherché par les autodidactes qu’il est indigeste et abscons.
Beaucoup d’autodidactes n’ont jamais lu la Conquête du pain de Kropotkine, ou Entre paysans de Malatesta, mais ils ont lu Le Monde comme volonté et représentation ou bien Critique de la raison pure. Une personne cultivée qui s’occupe, par exemple, de sciences naturelles et qui n’a aucune connaissance en mathématiques supérieures se garde bien de juger Einstein. Mais un autodidacte a en général, en matière de jugement, le coeur bien accroché. Il dira d’un tel qu’il est un philosophe de pacotille, d’un autre qu’il est un « grand savant », d’un autre encore qu’il n’a pas compris le renversement « pragmatique »ni le « noumène », ni l’ « hypostase », car, en général, l’autodidacte aime à parler de choses difficiles.
Un « demi-cultivé » n’a pas peur d’assumer la création d’un journal. Il y écrira à propos de l’esclavage en Egypte, des taches solaires, de « l’athéisme » de Giordano Bruno, de la preuve de l’inexistence de Dieu, de la dialectique hégélienne ; mais de son environnement, de sa vie d’ouvrier, de ses expériences professionnelles, il ne soufflera pas mot. L’ « autodidacte » cesse d’être typiquement tel lorsqu’il arrive à se constituer une véritable culture, c’est-à-dire lorsqu’il a du talent et de la volonté. Mais alors sa culture n’est plus une culture ouvrière.
Un ouvrier cultivé, tel par exemple Rudolf Rocker, est un peu comme un Noir arrivé en Europe encore enfant et élevé par une famille cultivée ou dans un collège réputé. Dans un cas pareil, et tout comme la couleur de ta peau, l’origine n’a aucune importance, Personne ne pourra deviner cher Rudolf Rocker l’ex-bourrelier, tandis que, par exemple, lorsque Jean Crave sort de la vulgarisation kropotkinienne, on devine toujours, hélas ! L’ancien cordonnier.
La prétendue « culture ouvrière » est, en somme, la symbiose parasitaire de la culture véritable, qui reste encore bourgeoise et moyenne-bourgeoise.
Il est beaucoup plus facile que du prolétariat sorte un Tita Ruffo ou un Mussolini qu’un savant ou un philosophe. Ceci non parce que le talent est le monopole d’une classe, mais bien parce que 99% des prolétaires sortis de l’école primaire sont détournés de la culture systématique vers une vie de travail et d’abrutissement.
L’instruction et l’éducation pour tous ce sont deux des plus justes aspirations du socialisme, et la société communiste donnera des « élites naturelles », mais pour le moment il est grotesque de parler de la « culture prolétaire » du philologue Gramsci, ou de l’ « âme prolétaire » du bourgeois Terracini.
La doctrine socialiste est une création d’intellectuels bourgeois, et ainsi que l’a observé De Man, dans Au-delà du marxisme : « Elle est moins une doctrine du prolétariat qu’une doctrine pour le prolétariat. ». Les principaux agitateurs et théoriciens de l’anarchisme, de Godwin à Bakounine, de Kropotkine à Cafiero, de Mella à Faure, de Covelli à Malatesta, de Fabbri à Galleani, de Gori à Voltairine de Cleyre, sont sortis de l’aristocratie ou de la bourgeoisie pour aller au peuple. Proudhon, d’origine prolétaire, est parmi tous les écrivains anarchistes le plus influencé par la pensée petite-bourgeoise. Grave, cordonnier, est tombé dans le chauvinisme démocratique le plus bourgeois. Et on ne peut nier que nombre d’organisateurs syndicaux d’origine ouvrière, de Rossoni à Meledandri, ont fait proportionnellement le plus grand nombre de revirements.
Le populisme russe ou le sorélianisme sont deux formes de romantisme ouvriériste dont la démagogie bolchevique est la formelle continuatrice, Gorki, qui est un des écrivains qui a le plus longtemps et le plus intensément vécu au milieu du prolétariat, écrit :
« Quand ils (les propagandistes) parlent du peuple, je sens qu’ils le jugent d’une manière différente de la mienne. Cela me surprend et me donne à réfléchir, Pour eux, le peuple est l’incarnation de la sagesse, des beautés spirituelles, de la bonté et du cœur, un être unique quasi divin, dépositaire de tout ce qui est beau, grand et juste. Ce n’est en rien le peuple que je connais.
Arturo Labriola , duquel je tiens cette citation, y ajoute ces souvenirs dans Au-delà du capitalisme et du socialisme (Paris 1931) : « Je peux y ajouter mon expérience personnelle, car je suis né dans un milieu d’artisans artistes ; ces gens vivaient au contact immédiat des classes du travail et étaient eux-mêmes des prolétaires. Les travailleurs que j’ai connu dans les premières années de ma vie étaient surtout des hommes dignes de pitié, ingénus et instinctifs, crédules, enclins à la superstition, tournés vers la vie matérielle, en même temps affectueux et cruels avec leurs enfants, incapables de concevoir dans leur vie de travailleurs un seul élément de pensée, en particulier lié la vie de leur classe. Ceux d’entre eux qui, délivrés de la superstition et des préjugés de leur classe, arrivaient au socialisme ne le voyaient que sous son aspect matérialiste de mouvement destiné à améliorer leur sort. Ils attendaient de leurs chefs cette amélioration, en les considérant tour à tour comme des dieux ou des traîtres, -selon les moments, les occasions, sans que ces chefs aient mérité ou démérité. Indiscutablement le socialisme les améliorait à tout point de vue et j’ose dire que la première motivation qui m’a poussé à amplifier ce mouvement m’a été inspirée par l’expérience du bénéfice que ce mouvement leur apportait. »
Malatesta lui-même ne voit pas le prolétariat avec l’optimisme de Kropotkine, et Luigi Fabbri, se référant à la période insurrectionnelle de l’après-guerre, écrit dans un article « Trop de gens, parmi les pauvres gens, trop de travailleurs croyaient sérieusement que le moment était venu de ne plus travailler et de faire travailler seulement les riches. » Quiconque réfléchit à l’histoire du mouvement ouvrier y remarquera une grande immaturité, normale bien sûr, mais telle qu’elle peut imposer le démenti le plus justifié au lyrisme exaltateur des masses.
Il devient nécessaire d’abandonner le petit jeu qui consiste à appeler « prolétaires » les petits groupes d’avant-garde et les élites ouvrières. Les allégories démagogiques flattent les foules mais leur cachent les vérités essentielles de la réelle émancipation.
Une « civilisation ouvrière », une « société prolétaire », une « dictature du prolétariat », ce sont là des expressions à bannir. Il n’existe pas une « conscience ouvrière » en tant que caractère psychique typique d’une classe ; il n’existe pas d’opposition radicale entre la « conscience ouvrière et la « conscience bourgeoise ». Les Grecs n’ont pas combattu pour la gloire, ainsi que Renan le prétendait. Et le prolétariat ne se bat pas pour le « sens du sublime », ainsi que le soutient Sorel dans ses Réflexions sur la violence.
L’« ouvrier idéal » du marxisme et du socialisme est un personnage mythique. Il appartient à la métaphysique du romantisme socialiste et non à l’histoire.
Aux Etats-Unis et en Australie ce sont les « unions ouvrières » qui fomentent la politique restrictive de l’immigration. A l’émancipation des Noirs des Etats-Unis, le prolétariat américain (voir Mary R. Beard : A Short History of the American Labour Movement, New York, 1928), n’a donné qu’une bien petite contribution, et les travailleurs noirs sont encore exclus de presque toutes les organisations syndicales américaines.
Les mouvements de boycottage (contre la dictature fasciste, contre les horreurs colonialistes, etc.) sont très rares et n’aboutissent à rien. Très rares sont aussi les grèves de solidarité de classe ou à finalité politique. Ce caractère utilitaire, cette étroitesse, cette inertie générale caractérisent tout particulièrement le prolétariat industriel.
Chaque fois que j’entends exalter le prolétariat industriel en tant qu’élite révolutionnaire et communiste, mes expériences personnelles, mes observations psychologiques me reviennent. J’imagine par exemple Gramsci échoué à Turin de sa Sardaigne natale, et entièrement pris dans l’engrenage de cette métropole industrielle. Je pense que la concentration d’ouvriers spécialisés, le rythme fébrile de la vie syndicale, les grandes manifestations, l’ont fasciné. La littérature bolchevique russe semble, à mon avis, reproduire le même processus psychique ; dans un pays comme la Russie, où les masses rurales sont énormément arriérées, Moscou, Petrograd et d’autres centres industriels doivent apparaître comme des oasis de révolution communiste. En conséquence, les bolcheviques poussés par l’industrialisme marxiste en sont, à coup sûr, réduits à se laisser charmer par l’usine, tout comme les révolutionnaires russes de l’époque de Bakounine se laissaient charmer par la culture occidentale.
En Italie, la mystique industrialiste de l’Ordine Nuovo m’apparaît, en conséquence, comme un phénomène de réaction analogue à celui du futurisme. Un autre aspect qui me semble significatif est la tendance naturelle des techniciens industriels à voir dans l’industrie l’alpha et l’oméga du progrès humain. II me semble aussi très significatif que de très nombreux ingénieurs soient parmi les éléments dirigeants du Parti communiste.
Je considère toujours le problème de ce point de vue, et je trouve une confirmation à son bien-fondé dans l’attitude de certains républicains influencés par le communisme.
Le cas de Chiodini est d’ailleurs typique : dans le numéro de 1933 de Problemi della rivoluzione italiana, en critiquant l’attitude rurale et « méridionaliste » du programme de Giustizia e Libertà, il déclare « Le prolétariat industriel est l’unique force objectivement révolutionnaire de la société, parce qu’il détient à lui seul les conditions et les possibilités de se libérer d’une mentalité fermée de classe, tout en assumant sa dignité, autrement dit la force collective qui a conscience d’une tâche historique à accomplir… La révolution italienne, comme toutes les révolutions, ne peut être que l’oeuvre de forces homogènes et capables de bouger pour des idéaux à longue échéance. Or l’unique force homogène qui puisse se battre pour une liberté concrète, qui soit disposée la bataille et à une action de grande haleine et non à terme fixe, est justement la force ouvrière. C’est cette force qui peut aujourd’hui, après tant d’épreuves et de tragédies, poser sa candidature comme classe dirigeante révolutionnaire. »
Aucune discussion à propos du fait que le prolétariat industriel est une des principales forces révolutionnaires dans le sens communiste. Mais il est aussi évident que cette homogénéité n’est pas tant dans la conscience de classe, la conscience de représenter une force collective destinée à matérialiser une très grande tâche historique, mais réside plutôt dans l’agglomérat d’individus, en très grande partie salariés, sans grandes différences réelles ou virtuelles, en contact avec une propriété par nature indivisible (donc apte à devenir nécessairement le capital d’un travail nécessairement associé).
Les particularités des ouvriers de l’industrie sont bien trop évidentes et connues pour que l’on continue à répéter les exaltations formulées à leur propos en terne généraux et globalisants par les marxistes et les marxisants.
L’égoïsme corporatif, aux États-Unis, a conduit à une véritable politique xénophobe, et les corporations typiquement industrielles se sont toujours montrées parmi les plus acharnées à demander au gouvernement l’interdiction de l’immigration ouvrière ; de même en Nouvelle-Zélande, d’ailleurs. Mais limitons-nous à l’Italie. Les ouvriers de l’industrie ont toujours favorisé l’accroissement potentiel de l’industrie. Le livre de G. Salvemini : Vieilles tendances et nouvelles nécessités du mouvement ouvrier italien (Bologne 1922) est à ce propos riche d’exemples. J’en choisis quelques-uns qui me semblent typiques :
En 1914, les ouvriers de l’industrie sucrière représentent une très petite catégorie. Ils sont au nombre de 4500 et sont protégés par les réformistes qui, sans se soucier des dommages infligés à l’industrie par les prix élevés de la matière première, demandent au gouvernement des mesures protectionnistes pour le sucre. Cela représente un dommage pour les consommateurs italiens, obligés de payer d’un prix élevé non seulement le sucre mais aussi confitures et marmelades. En plus, et en conséquence, cet état de choses limite la consommation intérieure de ces confitures et marmelades, empêche l’exportation,. et donc fait diminuer le travail des ouvriers de ces industries. Les ouvriers des industries sucrières auraient donc dû demander soit la protection des deux industries, soit le libre-échange du sucre. En effet, ils auraient pu, le cas échéant, trouver ou retrouver du travail par le développement de l’industrie des confitures et des marmelades, et cela dans l’intérêt de tout le monde.
Mais comment exiger des ouvriers du sucre qui touchent « des salaires élevés, ignorés des autres catégories de travailleurs » (Avanti !, 10 mars 1910) qu’ils renoncent à leur position privilégiée ?
Un autre exemple : avant la guerre fonctionnaient en Italie trente-sept gisements de lignite, qui produisaient, en 1913, 700 000 tonnes de combustible. Pendant la guerre le charbon atteignit des prix très élevés, et on décida alors d’exploiter d’autres gisements de lignite, aussi pauvres fussent-ils en combustible ; le nombre d’exploitations passa de trente-sept à cent trente-sept, mais la production n’augmentait que de 400 000 tonnes, une grande partie provenant de l’exploitation accrue des anciens gisements. La guerre terminée, le prix du charbon étranger baissa sensiblement, et la demande de lignite diminua à tel point que les trente-sept anciens gisements étaient plus que suffisants pour la satisfaire. Les travailleurs embauchés pendant la guerre, presque tous cultivateurs des pays avoisinant les gisements, étaient menacés de perte de salaire, de licenciements ! D’où une très grande agitation le mot d’ordre étant : pas de licenciements !
Un député socialiste, président d’un consortium coopératif minier, demanda au gouvernement non seulement de maintenir la production de la lignite aux chiffres de la période de guerre, mais, mieux, qu’elle augmentât jusqu’à quatre millions de tonnes, que l’administration des chemins de fer transformât un certain nombre de locomotives pour les adapter à l’emploi de la lignite, que la consommation de lignite fût imposée par la loi à tous les services dépendants de l’administration publique, partout où l’emploi de la lignite pourrait remplacer sans danger la consommation de charbon, que le gouvernement finançât les sociétés qui voudraient construire des centrales électriques à consommation de lignite, qu’il exemptât de l’imposition des surprofits de guerre les installations de ce genre.
Autrement dit, le député socialiste demandait une dépense de plusieurs millions afin de donner du travail à quelques centaines d’ouvriers dont la plupart pouvaient très bien retourner aux champs. Mais non, on voulait que ces ouvriers travaillent de la pioche du mineur, gaspillant ainsi l’argent du contribuable !
Il faut noter que l’agitation des mineurs du bassin charbonnier du Valdarno est conduite par les organisateurs de l’U.S.I.
Les cas cités plus haut sont donc doublement intéressants et demandent réflexion. En effet, il y a là une donnée qui n’a pas retenu l’attention des anarchistes opérant au sein des unions syndicales : le protectionnisme. D’autre part ces exemples nous montrent les problèmes qui peuvent se présenter à nous en période révolutionnaire : la tendance d’une catégorie particulière de travailleurs à exiger la survie d’une industrie sans aucun rendement de l’économie générale.
Qu’elle a été l’attitude des anarchistes de la C.G.L., ou de l’U.S.I. face au collaborationnisme socialiste et patronal ?
Quand les dirigeants de la F.I.OM. font passer l’intérêt de 30 000 ouvriers de la sidérurgie (branche qui vit à l’ombre du protectionnisme douanier, et grâce aux subventions de l’Etat) devant l’intérêt de 270 000 ouvriers des industries métallurgiques et mécaniques, qui ont tout intérêt à disposer de matière première à meilleur marché, quelle est l’attitude des anarchistes organisés dans la F.I.O.M. ?
Il me semble que les anarchistes des organisations ouvrières ne se font pas une idée très claire de leur fonction d’éducateurs. Une bonne œuvre d’éducation de classe consisterait à rappeler que les millions engloutis par le protectionnisme des industries parasitaires sont extorqués aux masses travailleuses de l’Italie toute entière. Les anarchistes se laissent abuser par les socialistes qui, pour des raisons purement démagogiques, renoncent à l’intransigeance belle et juste du temps où l’électoralisme, le mandarinisme, le collaborationnisme avec la bourgeoisie ne triomphaient pas encore.
L’Avanti !, alors dirigé par le réformiste Leonida Bissolati, répond aux industriels de Ligurie, qui menacent de licencier 20 000 ouvriers en un mois et en ont déjà licencié 3 000 : « Les ouvriers savent que les millions affectés à la protection de l’industrie navale sont extorqués en grande partie aux autres travailleurs italiens. Pour cela même ils refusent d’accepter un état de choses par lequel le pain des ouvriers d’une région serait payé par la faim et la misère des travailleurs de toute l’Italie ! » (L’Avanti !, 24 janvier 1901).
La dégénérescence de la collaboration ouvriers-patrons est démontrée par le fait que certains éléments soi-disant révolutionnaires ont mis sur pied des agitations dans le but d’obtenir du gouvernement des commandes pour l’industrie de guerre.
Salvemini, dans l’Unità du 11 juillet 1913, en dit ceci : « La chambre du travail de La Spezia, administrée par des syndicalistes, des républicains, des socialistes révolutionnaires, a décrété une grève générale. Pour protester contre l’assassinat de quelques ouvriers ? Non ! Pour protester contre une inique sentence de classe prononcée par l’autorité judiciaire ? Non l Par solidarité avec quelques groupes d’ouvriers grévistes ? Non ! Pour résister à quelques illégalités des autorités politiques ou administratives ? Non.
« Pourquoi donc, alors ?
« Pour protester contre le gouvernement qui menace d’enlever à l’arsenal de La Spezia la construction du cuirassé Andrea Doria. Il va de soi que, à la première occasion, les subversifs de La Spezia ne se priveront pas d’organiser quelques meetings contre les dépenses « improductives ».
« Il faut noter que les responsables de cette protestation… révolutionnaire font partie d’une coopérative celle des ouvriers de la métallurgie (Giornale d’ItaIia, 24 avril). Il faut aussi remarquer que l’agitation manifestée à La Spezia s’est produite alors que le conseil d’administration de la maison Ansaldo se plaignait dans son bilan annuel d’un manque de travail ; que les ouvriers des chantiers Orlando de Livourne font des manifestations bien orchestrées pour réclamer à l’Etat du travail pour leur chantier (Avanti !, 14 mai 1913). Que les députés de Naples réclament à Giolitti « des ordres pour la fabrication d’affûts, de canons, de fusées et d’obus » afin qu’il n’y ait pas de licenciements dans les ateliers de Naples (Corriere della sera, 24 mai 1913). Qu’enfin, les journaux clérico-modérés-nationalistes poussent à la roue pour que le gouvernement mette en chantier quatre nouveaux grands cuirassés. »
Pendant la « semaine rouge », les centres industriels ont tenu fermement, mais pendant l’agitation interventionniste ils furent bien au-dessous des régions paysannes dans les manifestations contre la guerre.
Pendant les manifestations de l’après-guerre les centres industriels ont été les plus lents à répondre. Contre le fascisme aucun centre industriel ne s’est insurgé, comme à Parme, à Florence, à Ancône, et la masse ouvrière n’a donné aucun épisode collectif de ténacité égalant les faits de Molinella. Les grèves paysannes dans le Modénais et dans le Parmesan restent dans l’histoire de la guerre des classes les seules pages épiques. Les figures les plus généreuses d’organisateurs ouvriers proviennent de la région des Pouilles. Personne n’est au courant. On écrit et on parle de l’occupation des usines et des terres, mais on ignore que le mouvement d’occupations des terres est de plus grande ampleur, bien que méconnu, sinon totalement oublié.
On exalte le prolétariat industriel, mais ceux qui parmi nous ont vécu et lutté dans des régions éminemment agricoles savent que la campagne a toujours alimenté les agitations politiques d’avant-garde des villes et a toujours fait preuve, dans le mouvement syndical tout spécialement, de généreuse combativité.
Il est facile de prévoir qu’un mandarin écrira que je n’ai pas une âme prolétaire, il y aura des lecteurs qui croiront comprendre que j’ai voulu vilipender te prolétariat.
Voici mes réponses : les chaleureux applaudissements qui saluent, dans les chantiers et les usines de guerre, l’annonce de la construction d’un sous-marin, ou de la coulée d’un canon ; la tactique communiste qui conseille d’agir de l’intérieur des corporations et pour des revendications économiques ; mais surtout, la résignation du prolétariat italien, et en particulier du prolétariat industriel.
Attendre que le peuple se réveille, réduire ta lutte antifasciste au développement et au maintien des cadres du parti et du syndicat, parler d’action de masse au lieu de concentrer moyens et volontés pour l’action révolutionnaire qui seule pourra rompre l’atmosphère d’avilissement moral dans laquelle le prolétariat italien est en train de sombrer entièrement, cela est lâcheté, idiotie et trahison.

The Truth About "The Coming Insurrection"

Or the Misadventures of a 'Pataphysical Hoax
A member of the College of 'Pataphysics, at which I have a seat on the Commission of Liceites and Harmonies (Usury Sub-Commission), I have judged the moment favorable, notably with respect to the most recent developments in the "Tarnac Affair," to make several clarifications concerning both the activities of the aforementioned College and the true motivations behind my text, The Coming Insurrection.
What could be further from 'Pataphysics than this book? This is what one might think at first and then again after the recuperations that the book has unavoidably been subjected to, having been written to elicit scorn and, ideally, to loan itself to the ideological abduction of which it was the victim. And yet: "'Pataphysics is precisely ignorant of its own 'Pataphysical nature and it is this ignorance that is its pugnacity, its power, its plenitude and the root of its being" (Her Magnificance, the Vice Curator/Founder of the College of 'Pataphysics, Inaugural Harrange, 1st De-braining LXXVI of the 'Pataphysical Era). One couldn't describe this Quesneau-esque theology-fiction any better, even if it had been entitled Loin de Rueil.[1] Or rather, to speak quite immodestly, if it had been an unpublished work of the great de-brainer [himself, e.g., Alfred Jarry]: Ubu ideologue. Whatever the case, I would never have thought that things would go as far as they have. Should I not be content with duplicating a 'Pataphysics that is unaware of itself, convinced of its own purity and beauty, and far more inspiring than the timid productions of our conscious 'Pataphysicians (that is to say, the members of the College)? This was only a question of finding grace in, through mime of, the "'Pataphysical Harmony" that Her Magnificence, the Vice Curator-Founder of the College of 'Patapphysics, evokes so superbly: "This mass of priceless seriousness, all of this inexorable puffery, the Colosseum of Blah-Blah-Blah seems to have been executed with an admirable application, so that no false note spoiled this universal and impeccable 'Pataphysical Harmony."
Obviously, the other great design that I pursued against the blandness of contemporary 'Pataphysicians was to renew a less reserved conception of Operational 'Pataphysics . . . which otherwise seems to want to retreat into the innocent games of a confidential journal (Viridis Candela),[2] which is only read by slipper-wearing 'Pataphysicians. To my mind, it is quite regrettable that we have lost the gesture of Jarry, who never hesitated to breathe the life of 'Pataphysical wind into more visible journals and revues . . . . Thus, a little wearied by our current group of fake trolls (who actually only know how to troll each other), I have undertaken to revive the flame of La Chandelle verte,[3] to revivify this audacious, "situological"[4] vein of the College, [which is] that of the false Rimbaud in which Baudrillard participated; that of the forms of the pseudo-Torma, the pseudo-Lubin. . . .[5]
A sign of the times, my book's power of grotesque fire has, finally, not been revealed by a few sagacious minds. My little opus, with its salutary apocalyptic buffoonery, its tightrope-number upon the wire of parodic turnarounds, was certainly more than a revolutionary fire ship, but also something other than a simple farce: a parody that carefully mimed the tics, tics and tics of militant [mobilisateur] discourse by distilling in it a powerful intraveinous satire, there is of course [some] edification in its aims. I have in fact conceived of this text as a vaccine that resorts to aesthetics -- Grade-Z kitsch, as it turns out: the rather suspect "Invisible Committee," the latent content of which my signature will reveal to all the adepts of crypto-Lacanism, had to arouse suspicion, it seems to me -- so as to prevent any fascination with small-group armed struggle, modern-day Robin Hoods, or Blanquis in the robes of Rael. You can see the height of the irony. Some people, rather uneducated, have gone as far as comparing me to Breton and Debord, which constitutes the best validation of the Marxist axiom that history only repeats itself as farce. And they say that I aspired to this form of superior realism, which itself authorizes laughter ('Pataphysical research as scientific explication of the world), by writing the following:
"The persistant aura of Mesrine derives less from his straightfowardness and audacity than from the fact that he tried to take revenge against what all of us must take revenge."
"When the State is in the gutter, it is enough to trample upon it."[6]
"One will not manage to make getting paid a vile wage to wipe the asses of abandoned old men who have nothing to say an enchanting prospect."[7]
"He cannot stop himself from envying the "relegated" neighborhoods where a modicum of communal life, a few links between beings, non-Statist solidarity, an informal economy, and an organization that still isn't detached from those who organize themselves still persist." (regarding the banlieus!)
"There is impertinence in existing in a country where a child, whom one encourages to sing as he wishes, is inevitably snubbed with 'Stop, you'll make it rain!' "[8]
or even "A rocket rips open the prison at Clairvaux" (in the final programmatic scenario, which I failed to suppress at the last moment, thinking that it was excessively stupid and would immediately undermine the deception).
There you have it. But wasn't all this obvious?
Is it necessary to deplore the fact that certain people have used my work as their breviary, and have endorsed the habits of the probable author a little too hastily by refusing to clearly accept paternity? It will not be said that the surely excessive virtuosity of the hoax will serve as a pretext for relentless prosecution by the police. The "audacious" of all stripes who would still like the text to be responsible [lui faire porter le chapeau] should pay attention.
I take this raising of the curtain as the occasion to thank all those who have given their involuntary assistance to the full success of this project, but especially the scrupulous publishers, the great Foucaultian theoretician-thinkers, the zealous journalists, etc. And I hope that the incantations of someone as frighteningly serious as the putative author(s) of The Coming Insurrection will finally be a huge hit at the schools of laughter and around Correzian campfires.

The Indigestible
(alias "The Invisible Committee")



Postface by Jean-Francois Bailleux
Who said that fiction was a vacuum?
With the Indigestible, we have entered a rough-and-tumble game with an aesthetic of ambiguity, which aims to reinvent the real as fiction and to not invalidate the reciprocal. A subtle dialectic, operating according to rules known to the author alone, laconically diffusing his emanations, which dissolve matter. Faced with this text, how can one not think of those earthenware pigs that let escape from their gaping orifices an anti-mosquito spray produced by the combustion of a green spiral? The intestinal creativity of Pere Ubu was certainly unlimited, and his spiral was sufficiently large enough to welcome the greatest world, including that which seemed a priori to be the least integrable: our dissident 'Pataphysician (?) has remembered the magic, just like Hassan-i-Sabbah's "Nothing is true, everything is permitted."
Francois Mitterand, the Florentine of shoddy goods, used to love to say that there is nothing to gain from leaving ambiguity behind. It is obviously not the Indigestible who contradicts this line of conduct, and who pushes its refinement as far as letting people think that what he claims is true: that he is indeed the author of The Coming Insurrection, a political essay that has so agitated the media, which lacked monsters. To temporarily suspend credulity, one comes to wonder if the fictional jelly wasn't the only solution that the author reached to make his singularly spicy confession pass muster. Whatever it is, his gesture [sa demarche] makes appear in broad daylight a key to reading that is as workable as it is unexpected: satire, salutary grotesqueness as vaccine against all fascination with nostalgia for the epic, armed struggle and the barricades on which one dies, as in the past (read Eric Hazan, L'Invention de Paris, Editions du Seuil, "Paris rouge," p. 303). Without consenting to the softening produced by the equivalence of signs supposed to be indifferent, we must note that our epoch is no longer one of sacrifices or martyrs. The Indigestible reminds us that this situation also authorizes new, more poetic, more ludic desertions (resistances, for the fanatics). Philosophy students will perhaps remember the German Hans Vaihinger and his philosophy of the als ob: he taught that we construct our own systems of thought and values, and that we thus live as if reality is in conformity with them. See for yourself, if you do not believe the Indigestible, but do so as if his remarks are real: (truth) effect guaranteed.

(Translated from the French by NOT BORED! on 6 November 2009.)

[1] Loin de Rueil is the title of a novel by Raymond Queneau, who was a member of the College of 'Pataphysics.
[2] Published by The College of 'Pataphysics between 1950 and 1975. Reestablished in 2000.
[3] "By my green candle!" is one of the exclamations made by Pere Ubu, a famous character created by Alfred Jarry.
[4] See Asger Jorn, "La pataphysique, une religion en formation," Internationale Situationniste #6, August 1961.
[5] Both Julien Torma and Armen Lubin were Dadaists in the 1920s.
[6] In the translation published by Semiotext(e), this line is rendered as follows: "When power is in the gutter, it's enough to walk over it."
[7] In the translation published by Semiotext(e), this line is rendered as follows: "Nothing can make it an attractive prospect to wipe the asses of pensioners for minimum wage."
[8] In the translation published by Semiotext(e), this line is rendered as follows: "There is something impertinent about existing in a country where a child singing as she pleases is inevitably silenced with a 'stop, you're going to stir things up.'"

 

samedi 18 décembre 2010

Operation Paper Storm

Update – 12/14/10 – 4:23 AM PST – Luis Corrons
As a self-defined anarchic group, Anonymous has many different things going on at the same time. This particular one has attracted my attention, as it means to take the protest from the Internet to the real life. Called “Operation Paper Storm”, the idea is to have the streets plastered with propaganda the next Saturday December 1.
 Update 12/10/2010 – 12:00 PM PST

There have been reports of a new Anonymous initiative called “Operation:Leakspin,” which is aimed at reviewing and exposing sensitive confidential information taken from the WikiLeaks releases.
Here is the announcement image:
Update – 12/8/2010 – 1:56 AM
We have observed 256 service interruptions and 94 hours of combined downtime since these attacks started on December 4th.  We also observed over 8 hours of  counter-ddos downtime on the attackers (anonops.net) site.
Below you will find our latest updated downtime tracker:
Note: Each site name can be clicked on and will take you to the corresponding part of the blog post.

 source

Wikileaks : Quand la politique devient technologique

Xavier de la Porte, producteur de l'émission Place de la Toile sur France Culture, réalise chaque semaine une lecture d'un article de l'actualité dans le cadre de son émission.   
Difficile de trouver un article qui parle d'autre chose que Wikileaks cette semaine, donc j'ai trouvé un papier qui parle de Wikileaks, mais qui le met en perspective d'une façon que j'ai trouvée intéressante. Il s'agit d'un post sur le blog de Charles Arthur, qui suit les affaires technologiques pour le Guardian. Son papier s'intitule : "Le mouvement vers le Cloud computing est inéluctable, mais Wikileaks nous ménage une pause".
"Jusqu'à la semaine dernière, explique Charles Arthur, tous les futurologues de l'informatique nous expliquaient que le Cloud computing, ou informatique dans les nuages, était l'avenir. Pas besoin de savoir où vos données sont stockées, elles sont dans un ordinateur, ou plutôt dans des ordinateurs, là bas, sur l'internet. Amazon, avec son service EC2, Microsoft avec Azur ou Google, avec GoogleMail et GoogleDocs sont déjà utilisés par des milliers d'entreprises dans le monde entier.
En juin, poursuit Charles Arthur, le prestigieux centre de recherche Pew expliquait : "la grande majorité des experts en technologie et des acteurs qui réfléchissent sur l'internet de demain pensent que vers 2020, les gens accéderont à leurs logiciels en ligne, qu'ils partageront et accèderont à l'information en utilisant des réseaux de serveurs, au lieu de dépendre d'outils et d'information stockés dans leur ordinateur personnel."
Et c'est déjà comme ça que ça se passe, explique le journaliste du Guardian. L'index de recherche de Google se trouve dans les nuages. Lastminute.com, TripAdvisor et d'autres encore sont des services dans les nuages. Depuis ces dernières années, les particuliers et les entreprises ont pu télécharger leurs contenus sur ces ordinateurs, d'où l'explosion de Facebook, de Flickr, de Youtube et de Twitter, aucun de ces sites ne générant son propre contenu. Tout ça vit dans les nuages : une entreprise offre les serveurs, une autre offre le logiciel et les interfaces du contenu.
La semaine dernière, cette promesse de l'informatique dans les nuages s'est faite moins rose, explique Charles Arhur. Amazon a expulsé les contenus de Wikileaks qui étaient hébergés par ses serveurs. Dans un message, Amazon a expliqué que ce n'étaient pas les attaques dont Wikileaks faisait l'objet qui avaient justifié cette expulsion (ces attaques ont été contrées avec succès), mais le fait que Wikileaks ne respectait pas les conditions d'utilisation.
Les conditions d'utilisations ? se demande le journaliste du Guardian. Depuis quand Amazon a le temps de vérifier si toutes les entreprises qu'accueillent ses serveurs respectent les conditions d'utilisation ? Et pourquoi est-ce que ça allait quand c'était les Warlogs d'Afghanistan, et que ça ne va plus quand ce sont les télégrammes diplomatiques ?
Est-ce donc cela l'informatique dans les nuages ? L'affaire Wikileaks nous montre-t-elle que l'informatique dans les nuages se mettra à pleuvoir chaque fois que les autorités se montreront suffisamment pressantes ? La réalité, c'est que quiconque essaiera de voir ce qui se passe à l'intérieur des gouvernements avec l'efficacité qu'ont montrée Assange et Wikileaks éprouvera les limites du gouvernement, mais aussi celles de la tolérance commerciale.
La liste des entreprises américaines qui ont lâché Wikileaks est stupéfiante.
Ca ne veut pas dire que l'informatique dans les nuages est un fiasco ; de plus en plus d'entreprises continueront de faire migrer leurs données vers les nuages, pressés par Google et Microsoft. Mais ça signifie que ça ne libère pas des pressions politiques, et sans doute le Net n'en sera-t-il jamais libéré. L'événement intéressant, ce serait que le gouvernement chinois offre à Wikileaks d'abriter les télégrammes – ce qu'Assange et son équipe considéraient sans doute comme aller trop loin.
Dans le même temps, les télégrammes continueront à circuler avec les systèmes de partage de fichiers, en particulier BitTorrentqui sont l'achèvement de l'informatique dans les nuages et qui consistent en des réseaux ad hoc d'utilisateurs de PC qui ont une copie du fichier principal et qui la passent à celui qui la veut, en petit morceau, de manière à ne pas être repéré. L'informatique dans les nuages commerciale s'affiche pour ce qu'elle est : commerciale, et donc vulnérable aux pressions politiques et commerciales. Mais le partage de fichiers est en train de devenir la vraie forme de résistance, celle qui fait que pour l'arrêter la seule solution est d'éteindre l'internet.
Et ni le gouvernement américain, ni le gouvernement chinois ne semblent prêts à l'assumer.
Ce papier paru sur le blog techno du Guardian montre bien que l'affaire Wikileaks pose bien des questions, qui ne concernent pas seulement la diplomatie et le journalisme, mais aussi comment la politique est en train de devenir technologique.

«Un maccarthysme financier»

ELLINGHAM (Royaume-Uni) — Depuis la campagne anglaise enneigée, Julian Assange continue activement son combat et riposte aux attaques dont son site WikiLeaks est victime, installé en liberté conditionnelle dans un vaste manoir après un court séjour dans la cellule d'isolement d'une prison londonienne.  

Bank of America a décidé de suspendre toutes les transactions destinées au site WikiLeaks. Une mesure déjà prise par MasterCard, PayPal, Visa Europe. Julian Assange a dénoncé samedi «une nouvelle forme de maccarthysme financier aux Etats-Unis», après la suspension par la Bank of America de toutes les transactions destinées à son site WikiLeaks.

«C'est une nouvelle forme de maccarthyisme financier, qui prive notre organisation des fonds dont elle a besoin pour survivre, qui me prive personnellement de fonds dont mes avocats ont besoin pour me protéger contre une extradition aux Etats-Unis ou en Suède», a déploré Assange devant quelques journalistes à Beccles, petite ville de l'est de l'Angleterre, à environ 200 km au nord-est de Londres, près de laquelle il est assigné à résidence. «Bank of America se joint aux mesures annoncées précédemment par MasterCard, PayPal, Visa Europe et d'autres et n'effectuera plus aucune transaction de quelque type que ce soit dont elle ait des raisons de croire qu'elle puisse être destinée à WikiLeaks», a déclaré à l'AFP un porte-parole de la banque, Scott Silvestri.

«Cette décision se fonde sur le fait que nous avons des raisons de penser que WikiLeaks pourrait être engagé dans des activités qui sont, entre autres, contraires à notre politique interne de paiements», a ajouté la banque dans un communiqué.
http://www.wikileaks.nl

Dijon - Potager collectif vs Loppsi II

On Construit Toujours !     
Alors que le gouvernement s’apprête à faire passer au sein du pack sécuritaire LOPPSI II, un article de loi contre les constructions, habitats et campements illicites, le Pot’colle (Potager Collectif des Lentillères) a décidé agrandir ce dimanche la cabane installée sur le potager et d’y apposer un message. On peut maintenant lire depuis les trains qui défilent le long du jardin "Loppsi 2 vs potager collectif - On construit toujours ! Cabanes en lutte".
Le Pot’colle est le fruit de l’occupation de terres maraîchères laissées à l’abandon depuis des années en plein Dijon et offre un grand espace potager ouvert sur le quartier. Il y a quelques mois encore une Villa située à 50 mètres du potager servait de lieu d’habitation, mais aussi d’atelier, serre et espace de réunion pour le potager. LOPPSIste avant l’heure, la Mairie de Dijon qui l’avait achetée 500 000 euros a préféré la détruire et laisser un tas de gravats pour les années à venir. Quelques pierres finissent toujours pourtant par se réaggréger à partir des décombres. L’équipe du potager des Lentillères a donc reconstruit une cabane directement sur le potager. 
La lutte face à la LOPPSI II se répand aujourd’hui dans les villes et campagnes. Parce que la cabane hors-norme est un élément crucial et un charme vital de toute la tradition des potagers ouvriers, des jardins familiaux, et des paysans résistants, nous souhaitons apporter notre poutre et quelques tôles froissées au mouvement. En sus des manifestations, actions et campements devant les mairies et préfectures, il nous semble aussi qu’une des offensives les plus pertinentes face à la LOPPSI est de continuer à braver l’interdit haut et fort, de multiplier les occupations et constructions sauvages et de s’apprêter à les défendre.
Il n’y a rien de nouveau au fait que l’État, les mairies, et les propriétaires s’attaquent aux campements, squats, habitats nomades et auto-constructions, et surtout aux modes de vies et libertés qui vont avec (rappelons que la LOPPSI vise aussi à densifier le fichage,la vidéo-surveillance, la répression des contenus diffusés sur internet...). Il est néanmoins certain qu’il faut s’opposer à cette loi parce qu’elle cherche à accroître encore les possibilités d’expulser, d’écourter les délais, et ce sans même qu’une plainte du propriétaire soit nécessaire. A ce titre, l’article 32 de la Loppsi II est un danger pour tout-e-s celles/ceux qui s’organisent pour vivre, habiter, lutter, cultiver autrement, pour tous les parias du marché de l’immobilier et celles/ceux qui n’ont pas le choix, pour tout ce qui menace la propriété privée, la main-mise du BTP, et l’agro-industrie. La LOPPSI montre crûment qu’on ne peut espérer s’en sortir en construisant son alternative, sa yourte, son squat ou son potager discrètement dans son coin. Ce monde et sa logique nous rattrapent où que l’on se cache. Pourtant rien n’est perdu, et même si la loi passe, son champ d’application et l’arrogance des préfets dépendra fortement des offensives et alliances que nous saurons constituer dans les semaines à venir.
Bravo à celles et ceux qui se bougent un peu partout et rendez-vous bientôt pour d’autres initiatives à Dijon.

Même l’univers parallèle n’échappe pas à l’économie

L’ère de la simulation – désignée culturellement et idéologiquement comme « postmoderne » et économiquement comme « néolibérale » – va vers une fin honteuse. Le comportement ludique par rapport au monde se brise contre les dures réalités matérielles. C’est au niveau du capital fictif que le crash financier global a désagréablement remis en mémoire la réalité refoulée de la valorisation substantielle du capital. En revanche, l’univers technologique parallèle du « virtuel », la Second Life bigarrée d’Internet, semble mener une existence joyeuse. Sur les 7 milliards d’habitants que compte la planète, à peine 1,6 milliard sont des « utilisateurs » du Net ; et le groupe le plus nombreux de ce type (298 millions) se trouve en Chine, mais il ne représente que 22 % de la population locale. Or, dans l’espace public global, le débat au sujet d’Internet occupe une place démesurée, comme si la vie réelle de l’écrasante majorité de la population mondiale ne comptait plus du tout. Pourtant, avec le krach des pointcom au tournant du siècle*, les illusions sur la viabilité autonome d’une Net-économie virtuelle s’étaient déjà effondrées.
En réalité, l’univers technologique parallèle est intimement lié à la conjoncture de bulles financières, qui est en train de se désintégrer. C’est seulement ainsi qu’a pu se développer chez les « utilisateurs » la mentalité mensongère du « free », comme si, au beau milieu du capitalisme, il pouvait y avoir un espace de la gratuité. Du côté de la gauche, cela s’est traduit par des slogans tel que « le téléchargement, c’est le communisme ». Presse écrite, maisons d’édition et secteur de la librairie sont sinistrés. Mais indépendamment de la désertification culturelle, qui s’accompagne d’un flot d’ineptes bavardages de bloggers, la fuite dans le Net a son prix. En fait, la prétendue gratuité des contenus fonctionne dans l’espace virtuel sur l’expansion de la publicité. Les chaînes privées, avec leurs horribles interruptions publicitaires des programmes, sont des enfants de chœur par rapport à l’offre sur Internet. Même sur certains sites alternatifs de gauche, il faut cliquer à travers la publicité pour des automobiles, des eaux de toilette, des allongements du pénis et autres articles obscurs. Mais cette dégradation du contenu ne révèle pas seulement la capitulation face à la constitution capitaliste. Sur Internet, rien n’est produit, tout fait simplement l’objet de publicité. Les fournisseurs d’accès à cet univers parallèle, eux aussi, dépendent entièrement de la publicité. Lorsque la vente des produits pour lesquels on fait de la publicité chute, les budgets publicitaires externalisés vers Internet sont également revus à la baisse.
Mais on peut aussi s’attendre à un deuxième « retour sur terre » de l’aire de jeux virtuel. Le free-clic requiert un vaste ensemble d’infrastructures, impliquant une consommation élevée d’énergie, et la plupart des pays n’ont pas les moyens financiers de son installation. C’est pourquoi l’expansion du Net a des limites – il est probable que son apogée est passée. Mais c’est jusque dans les centres capitalistes que la faillite (actuellement encore latente) des finances publiques, dans le sillage de la gestion de crise, met en question à moyen terme l’offre généralisée d’infrastructures. Cette offre peut être élaguée, de la même manière que la santé publique – et cela vaut a fortiori pour les secteurs privatisés. Le « free » risque de coûter assez cher dès lors que la connexion n’est possible qu’avec des coûts d’accès élevés. Même la Second Life n’est pas arbitraire, ouverte, contingente, ambivalente, etc., mais appartient corps et âme au système fermé de la logique de la valorisation. Les « utilisateurs » apprendront bientôt qu’ils vivent toujours dans le monde matériel du capitalisme. Et celui-ci ne peut être aboli que totalement – ou pas du tout.
Paru dans Neues Deutschland le 14 août 2009.

EXIT Trad. Luc Mercier

Robert Kurz


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